La España que queremos

Hoy por hoy, la política española está sufriendo una situación inédita desde el comienzo de la Transición. En 1978 votamos mayoritariamente una Constitución de concordia, que solo miraba al futuro. ¿Qué ha ocurrido desde entonces?
Los españoles nos dimos un cordial abrazo y comenzamos a caminar juntos en Democracia. Eran tiempos muy difíciles, gran crisis económica, paro galopante, terrorismo feroz de ETA, con asesinatos casi a diario, unas FFAA que venían del franquismo… Éramos, en definitiva, unos novatos con muchas ganas de aprender a convivir en la recién estrenada Democracia.

Emprendíamos el camino del futuro con toda la ilusión. Una andadura no exenta de dificultades, pero aun así avanzamos. Hicimos los Pactos de la Moncloa, entramos en el Mercado Común, sufrimos el golpe de Tejero, fuimos socios de la OTAN después del referéndum…y a los gobiernos de UCD les siguió la arrolladora victoria del PSOE en 1982.

Con sus luces y sombras gobernaron hasta 1996, primer Gobierno de Aznar. Entramos en el euro, estabilizamos la economía, el paro se redujo. Una alternativa que se produjo sin estridencias, como una Democracia mayor de edad y consolidada. Se sucedió otra victoria de Aznar con mayoría absoluta y después llegó el terrible atentado de los trenes de Atocha y ahí comenzaron a cambiar las cosas.

Ganó Zapatero y la España de concordia que miraba al futuro, unida superando problemas, comenzó a desenterrar rencores del pasado. Las dos Españas de Machado volvían de nuevo. La de los buenos, que fueron los que perdieron la guerra y la de los otros, los fascistas herederos del franquismo, todos los que no éramos de izquierdas. Esa semilla germinó y duró dos legislaturas y una gravísima crisis económica negada por el Gobierno Socialista. España atravesaba una delicada situación y Zapatero convoca elecciones anticipadas y anuncia que no sea presenta.

Gana Mariano Rajoy con mayoría absoluta y se encuentra un terrible panorama económico. Hubo que adoptar medidas duras y restrictivas, pero nos salvamos del rescate y preservamos el estado del bienestar. Las siguientes elecciones ya se ganaron en mayoría minoritaria y Pedro Sánchez, nuevo líder del PSOE, no lo puso fácil. Pero aun así, y después de que Sánchez dejara de ser su Secretario General, se pudo gobernar, con dificultades. Pedro se fue y volvió y ya nada fue igual. La moción de censura echó a Rajoy y el PSOE llegó al poder con el respaldo de aquellos a los que Pérez Rubalcaba llamó Gobierno Frankenstein. Bildu y los separatistas catalanes, junto al PNV decidían los destinos de España.

La polarización y el enfrentamiento entre españoles se convirtió en el día a día. Los dos grandes partidos, junto a la UCD, que habían hecho los últimos 40 años de alternativas con grandes acuerdos, ya no caminaban juntos buscando acuerdos en beneficio de los españoles.

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La división y el frontis o preside hoy nuestra forma de hacer política. Y tendríamos que preguntarnos… ¿Esta es la España que queremos? ¿Ha terminado la capacidad de acuerdo y de consenso?
Sombras oscuras se ciernen sobre la política en nuestra nación. Todo el que no aplaude la acción del Gobierno se convierte inmediatamente en un peligroso fascista en contra del pueblo. Esos que están al lado de los ricos y los poderosos del puro, no lo dirán por Felipe González y sus cohíbas. Cuando la realidad es que el poder lo tiene, quien controla el BOE.
No se puede decir que se cumple la Constitución, cuando se gobierna con el apoyo de Bildu y el separatismo catalán, que quieren romperla.

Esta no es la España que nos merecemos los españoles. Añoro la voluntad de acuerdo, los pactos de Estado, estar por encima de los intereses de partido y actuar en pos del bien común. España no es una nación de buenos y malos. Eso es falso. La inmensa mayoría de los españoles queremos vivir en paz, con un trabajo digno, con seguridad en nuestras calles y con la posibilidad de ver a nuestros hijos con confianza en un mañana mejor.