A España, no la conoce ni la madre que la parió

Sentarse a escribir sobre la realidad de España, cada vez resulta más complicado por qué no hay parámetro político, económico o social en el que no se vislumbre una crisis, que de carácter coyuntural, se está convirtiendo en una crisis estructural, en donde cada vez, las salidas a las dificultades diarias, parecen lejanas, difíciles de abordar con las políticas que desde el gobierno y sus socios se están planteando, mientras que en la calle, el estupor, la indignación y la necesidad de una alternativa, es un clamor entre los ciudadanos.

En el plano económico, el gobierno ha iniciado el curso político con unos presupuestos que según 25 instituciones independientes, resultan irreales para España, porque no abordan las necesidades que origina la mala salida de la Pandemia, en dónde no se han recuperado los parámetros económicos que estaban vigentes en 2019, se detecta que los fondos europeos que la UE ha creado para la recuperación, no se están ejecutando como se debería, que la cesta de la compra cada vez es más cara, debido a los costes energéticos y, por otro lado, la actuación del gobierno que como única posibilidad de salida, es la subida generalizada de impuestos.

En lo político, el gobierno de Pedro Sánchez, cada vez muestra más debilidad, por los enfrentamientos internos que se producen entre los miembros de la coalición que lo sustenta, unido a las continuas exigencias del independentismo catalán con quien se negocia la reducción del delito de Sedición, en cuanto a sus penas, para que de esta manera, los socios condenados de Sánchez, puedan retomar el camino de vuelta a la política en tiempos muy inmediatos.

Por si fuera poco, otro de los brazos que sustentan al gobierno Sanchistas, el independentismo Vasco, está obligando a que se produzca el acercamiento de los presos etarras a las cárceles vascas, una vez que el gobierno de esta comunidad, ha obtenido las competencias de la gestión de las prisiones en la Comunidad Autónoma Vasca.

Por si todo lo anterior fuera poco, resulta que después de haber comentado la posibilidad del indulto para uno de los condenados en el mayor caso de corrupción de la historia de España, “el caso ERE”, porque según el gobierno el señor Griñán no ha cogido un duro de los 670 M de € defraudados a los andaluces, ahora, momento en el que la fiscalía ha solicitado el ingreso en prisión del expresidente de la Junta y de otros condenados, resulta que el gobierno y destacados socialistas como Felipe González, callan porque las encuestas dicen que la opinión pública, no está conforme con esta pretensión del gobierno que encabeza el socialista Sánchez.

Además, hay un follón importante a causa de la creación desde el consejo de ministros de una ley trans y de autodeterminación de género, en la que se plantean auténticas barbaridades, desdeñadas por médicos, psicólogos, pediatras y cualquiera que tenga dos dedos de frente.

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Estas y otras cosas, hacen que en España se precise una alternativa que rompa de lleno con todo lo que viene pasando y esa alternativa, tanto en lo político económico y social, ha puesto sus ojos en un gestor que ha gobernado durante 4 legislaturas Galicia, con acreditados resultados por su capacidad de gestión, por ser nombrado el líder desde una opción política que busca resolver los problemas desde la realidad, mediante propuestas que beneficien a los ciudadanos.

Pero como el gobierno es débil, no sabe afrontar sus errores y su gestión para resolver los graves problemas de España, resulta que ahora, a su rival, a Núñez Feijóo, le acusa de ser franquista, de no tener autoridad en su partido para que los presidentes regionales no protesten contra los desmanes Sanchistas, de tener mala fe, a la hora de plantear propuestas causándole también de incapaz, hasta el punto de que poco les ha faltado para responsabilizarle de la muerte de Manolete, porque la evidencia de que un gallego pueda ser torero o estar relacionado con la tauromaquia, no se lo cree ni el que cocinó la manteca.

¡Así está España, queridos lectores, y demontre! Pensando y pensando que escribir, resulta que he descrito como esta España. ¿La conocerá la madre que la parió tal y como dijo en su día Alfonso Guerra? Esta no es la España que yo quiero ni la que merecemos los 47 millones de ciudadanos que habitamos en esta piel de toro tan grandiosa, pero de la que ver lo que pasa, hace pensar que no tiene remedio. ¿Se darán cuenta los españoles de lo que se tiene que hacer para evitar el precipicio?

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