La decadencia social y económica de la democracia puntofijista en Venezuela (1958 – 1998) (1ra entrega)

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La llamada democracia bipartidista (AD-Copei) que vivió Venezuela entre 1958 y 1998 es considerada por gran parte de la clase política e intelectual venezolana como un modelo a seguir. Cuando se habla de «recuperar la democracia», se apela con ilusión al periodo que inició con el pacto de Puntofijo tras la caída de Marcos Pérez Jiménez. No pocos piensan que esta fue la mejor etapa del país, signada de un gran progreso económico, social, educativo y de calidad de vida en general.

Sin embargo, los datos duros revelan un modelo decadente, que generó la ilusión de bienestar por unos años para a mediados de los 70 empezar a caer en picada y degenerar las condiciones de vida de todos los venezolanos. Lo anterior contrasta con el crecimiento sostenido que vivió el país entre los años 20 y 60.

En una gran recopilación hecha por el el escritor venezolano Pedro Lárez, así como en datos recabados por el equipo de Factores de Poder, se presentan diversas informaciones que demuestran las graves deficiencias socioeconómicas causadas por la democracia puntofijista. Deficiencias que no deben ser ignoradas ya que reflejan grandes fallas en este sistema y porque las mismas abrieron las puertas para la llegada de algo todavía peor.

Si bien Chávez profundizó todos estos males, el periodo previo no parece ser esa época dorada que deba usarse de base para construir el futuro de Venezuela. A continuación presentamos algunos datos poco difundidos sobre esta etapa en lo económico y lo social, aunque las debilidades de la democracia bipartidista no se reduzcan a esto y serán ampliadas en otros artículos.

El crecimiento de la pobreza durante los 80s y 90s en Venezuela

Entre 1981 y 1999 la cantidad de personas en pobreza extrema se triplicó en términos absolutos y se duplicó en cuanto a proporción de la población. Según el Banco Mundial, el país pasó de tener 918.808 venezolanos en pobreza extrema (personas que ganaban menos de $1.9 al día) en 1981, a registrar 2.888.406 personas en esta situación para 1999.

La disolución de la clase media no empezó con Chávez, En 1981 la población que ganaba más de $10 diarios diarios era el 43.7% de los venezolanos, mientras que en 1999 este estatus económico solo era disfrutado por 25.3% del país.

Es decir, en menos de 20 años un cuarto de la población venezolana entró en estado de pobreza. La cantidad de venezolanos pobres no-tan-pobres ($3.2 – $5.5 al día según los estándares del Banco Mundial, una suerte de estrato D) crecía un 5.8% cada año desde el 81, los pobres-muy-pobres ($1.9 a $3.2$ al día) incrementaban a un ritmo de 4.4% cada año, y la cantidad de pobres extremos se incrementó un 11.9% con cada año pasaba.

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Imagen elaborada por el escritor Pedro Lárez

Todo esto ocurrió bajo el modelo socialdemócrata instaurado a partir de 1961, mientras se mantenía a grandes rasgos el mismo modelo económico implantado desde aquel entonces.

Inflación disparada y reducción del poder adquisitivo

Venezuela mostró índices de inflación estables y bajos entre la década de los 30 y 50. Sin embargo, a partir de los 60, y especialmente desde mediados de los 70, el país experimentó niveles de inflación sumamente inestables y en constante crecimiento. Durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974 – 1979), se intensificó una política monetaria expansiva que más nunca pudo ser controlada.

Por primera vez en el siglo XX, Venezuela vivió entre 1974 y 1978 niveles de inflación que oscilaban entre el 11% y 7% anual. Luego se registran tasas de inflación anual de una magnitud enorme en contraste con cualquier país estable, tales como 20% en 1979, 19% en 1980, 15% en 1984, 40% en 1989, 81% en 1989, 45% en 1993, 103% en 1996 y 29% en 1998.

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Imagen elaborada por el escritor Pedro Lárez

Se debe recordar que la inflación (aumento generalizado de precios) no es más que una reducción de la capacidad de compra del dinero. Esto por tanto se tradujo en una pérdida del poder adquisitivo de los venezolanos. 100 bolívares en 1999 tenían el mismo valor que 0.0014 bolívares en 1957, es decir una devaluación de la moneda venezolana de más de 99.9986% en 40 años.

Hambre y problemas alimentarios

Los apologistas de la era democrática presumen constantemente de su «política social» como tal vez su principal orgullo. Según ellos, a diferencia de otros periodos, con AD y Copei sí se atendían las necesidades básicas de los más desfavorecidos. Sin embargo, los datos muestran un sistema en el que las condiciones alimentarias empeoraban cada vez más para los sectores humildes.

El año en que Chávez empezó su primer mandato como Presidente, la realidad alimentaria era alarmante. Alrededor de 4 millones de personas estaban subnutridas en 1999, lo que significa un 16.4% de la población que no consumía los requerimientos nutricionales básicos de forma regular. Lo anterior según cifras de la FAO. Como bien señala Pedro Lárez, este 16.4% no dista mucho de la subnutrición que vivió Venezuela bajo Maduro entre 2015 y 2017 (18% de subnutridos).

Algunos argumentan que esta tendencia era igual en toda Latinoamérica, no obstante los datos muestran que Venezuela intensificó la gravedad de su déficit alimentario durante la década de los 90s, mientras que en casi todos los países latinoamericanos se redujo de forma estable. El indicador que refleja la dificultad para salir de la subnutrición aumentó 38.46% en Venezuela entre 1992 y 1999.

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Además del incremento de la pobreza, el empeoramiento de la situación alimentaria señala un modelo incapaz de atender de forma satisfactoria las necesidades más básicas de los venezolanos, empeorando sus circunstancias con el paso del tiempo.

AD y Copei endeudaron al país

La deuda de un gobierno central es un dato de vital importancia para sus ciudadanos. Más deuda significa que una mayor porción del gasto público no estará disponible para el país y que dicho déficit será cubierto con emisión monetaria sin respaldo (inflación), con nuevas deudas o con más impuestos del trabajo de los habitantes. También refleja una menor capacidad de planificación y una administración que despilfarra dinero que no tiene.

El nivel de deuda del gobierno central como % del PIB es una de las formas preeminentes de medir el endeudamiento de un país. Se contrasta el nivel de la deuda pública con el tamaño de la economía (PIB).

Entre 1935 y 1957, Venezuela tuvo un promedio de deuda como % del PIB de 0.25%. Luego este promedio de deuda como % del PIB aumentó significativamente a un 8% entre 1958 y 1978. Por último, entre 1979 y 1999, esta cifra alcanzó un promedio alarmante de 46% de deuda como porcentaje del PIB.

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Imagen elaborada por el escritor Pedro Lárez

Los datos del país y del FMI muestran el desastre fiscal que fue la vanagloriada democracia bipartidista. Entre 1958 y 1999 la deuda real se multiplicó 1113 veces, el interés real de la deuda se multiplicó 4228 veces, y la deuda como % del PIB se multiplicó 1843 veces.

Para 1957, la deuda total del gobierno central era de $50.42 millones. Ya en 1959, primer año de Betancourt, se había elevado a los $1.779 millones (+3.428%). Para el final del segundo mandato de Carlos Andrés Pérez (1993), este monto alcanzaba los $5.9794 millones (+118.491%).

La delincuencia aumentó significativamente

Cualquier persona que haya vivido durante dicha época en las grandes ciudades es testigo como desde los años 60s incrementó de forma sostenida la cantidad de barrios y viviendas que no seguían las normativas urbanísticas mínimas.

Por otro lado, los niveles de delincuencia se incrementaron tímidamente durante los 60s y los 70s, mientras que a partir de los 80s se intensificó la tendencia. Aunque las cifras del hampa común son difíciles de medir, en cuanto a homicidios se puede observar que para 1985 Venezuela registraba una tasa de 9 homicidios por cada 100 mil habitantes y 1765 casos atendidos. Para 1998 la primera cifra se duplicó y la tercera se triplicó, presentando el país una tasa de 20 homicidios por 100m/h y 4.550 casos atendidos. Esto según datos del CICPC.

El incremento de la criminalidad fue particularmente violento en la capital, Caracas, como puede apreciarse en el siguiente cuadro:

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La seguridad es una de las principales condiciones para el bienestar del pueblo. El aumento de la delincuencia, la pobreza y el hambre, junto con la inflación y el endeudamiento, reflejan una situación socioeconómica en caída libre que explica por qué muchos venezolanos buscaron una alternativa a a la partidocracia. Alternativa que resultó empeorando todos estos males.

En próximos artículos seguiremos profundizando sobre las manchas poco relatadas de este periodo en materia política, institucional y de derechos humanos, así como otras que se le suman a lo económico y social. Para los interesados especialmente en este último aspecto socioeconómico, los invitamos a revisar el libro «¿Eso es todo lo que tienes democracia?», escrito por Pedro Lárez y Samuel Colina.

Venezuela, como todo país, tiene sus mitos. No hay periodo histórico que no haya sido manoseado para ajustarlo a un proyecto de poder particular. La visión de los tiempos pasados marca los anhelos sobre el presente. Por tal razón debe indagarse la historia nacional de forma minuciosa.


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