Educar online: el nuevo martirio de los venezolanos

| |

La educación online se ha convertido en otra preocupación para los venezolanos. Impartir clases a través de una conectividad casi nula es un reto para maestros, alumnos y padres.

Franyelitmar Gonzáles se levanta a las siete de la mañana para comenzar a realizar las actividades que le asigne el grupo de profesores del liceo donde está cursando el último año de bachillerato, en el estado Vargas.

Cada dos semanas se le asigna tareas para diez materias que cursa, todas estas asignaciones son enviadas a través de un grupo de WhatsApp en formato de PDF e imágenes.

«Descargar PDF o imágenes es un completo estrés. El Internet de mi línea telefónica es muy lento, además que con descargar tres o cinco imágenes ya me quedo sin saldo», expresa la alumna.

IMG 20201105 162631

En las líneas telefónicas en Venezuela, la recarga mínima equivale aproximadamente a diez o veinte centavos de dólar.

Además del gasto que representa estudiar online, González señala que esta situación ha sido «un desgaste mental».

«Esto ha sido un completo estrés. Tienes que rogar que no se vaya la luz cuando la señal está medio bien, o aprovechar al máximo cuando el Internet llega», indica.

Estudiar a través de una de las peores velocidades de Internet en el mundo

Para el periodista y especialista en telecomunicaciones, Arnaldo Espinoza, la situación de estudiar a través de plataformas digitales en Venezuela es completamente difícil por las condiciones que enfrentan los maestros, alumnos y representantes.

IMG 20201105 230840

Durante años Venezuela se ha titulado como el país con la peor velocidad de conexión a Internet del mundo. Sin embargo, ese título lo tomó Cuba hace unas semanas, según estadísticas publicadas por Speedtest, portal web especializado en medición de velocidades de acceso a Internet en el planeta.

En el mes de septiembre el país sumergido en una grave crisis humanitaria alcanzó las velocidades más altas en su historia, escalando así tres posiciones en las conexiones móviles y cuatro en las conexiones fijas.

La pandemia del Covid-19 causó que las velocidades de Internet se incrementaran de forma «significativa» en Venezuela. Para Espinoza, esto se debe a que en la mayoría de los hogares venezolanos necesitaron conexiones que les permitieran conectarse a plataformas como Zoom y así poder recibir o dictar clases de forma remota.

Asimismo, detalló que estas nuevas plataformas han sido un nuevo reto para los profesores adultos mayores, pues es una nueva adaptabilidad para los maestros de más de cincuenta años, a quienes se les «complica entender estas plataformas de nueva era».

Además de este proceso de adaptación, se agrega que no todos los docentes venezolanos tienen aparatos tecnológicos como computadoras o celulares inteligentes. Mucho menos lo pueden comprar, puesto que perciben un penoso salario de un poco más de medio dólar, cuando un celular inteligente cuesta alrededor de ochenta dólares.

De igual forma, en zonas al interior del país, las fallas en el servicio eléctrico es otra calamidad más. «Mientras más fallan los servicios públicos, específicamente el servicio eléctrico, más fallará el servicio de Internet».

Es decir, un docente venezolano tendría que trabajar más de cinco años para adquirir un celular inteligente. Todo esto bajo el régimen de Nicolás Maduro.

Rogando que no se dañe el celular o la computadora

Marlene Torres es docente de cuarto grado de educación primaria en un colegio público. Durante cinco años estudió en una reconocida universidad privada en Caracas. Con tantas noches de desvelo y vocación pensó que podría trabajar el resto de su vida en colegios y poder tener una calidad de vida. Hoy solo percibe sesenta centavos de dólares mensuales, los cuales tenía que rendir para comida, gastos de sus hijos y pasaje para trasladarse al colegio público donde trabaja.

«A mí lo que me pagan en el ministerio de Educación no me alcanza ni para pasaje, eso da es pena y rabia. Hace rato pagaron algo en el ministerio, me llegó el mensaje. Mil bolívares, ¡mil!, eso no cuesta ni siquiera el pasaje, ni un chicle», expresa con coraje mientras espera a uno de sus alumnos de tareas dirigidas.

Desde agosto decidió acondicionar su hogar para dictar tareas dirigidas a tres niños; de primaria y secundaria. La hora de clase es un dólar, cada niño está alrededor de tres horas en la clase particular. Aunque ese dinero extra la ayuda, Torres ruega que su celular no se dañe o que la computadora deje de funcionar por los bajones eléctricos que ocurren frecuentemente.

IMG 20201105 163406

«Si a mí se me daña algún aparato por estos bajones de luz, yo no sé cómo haría. Lo que hago en las tareas dirigidas es para comida gracias a Dios», detalla.

Semanalmente la docente venezolana gana tres dólares por cada niño; es decir, en un día de clase particular cobra más de dos meses de trabajo.

Costear la educación online

En la casa todo el dinero que llega es para comida, medicinas y otros gastos de prioriodad. Sin embargo, con la llegada de la pandemia y la implementación de la educación a distancia, Liliana Calderón tuvo que incluir en la lista de gastos la renta de su telefonía móvil, para poder darle a su hija de doce años el celular para descargar trabajos, hacer investigaciones y hasta enviar exposiciones en formato de vídeo.

Hace tres meses Calderón amaneció sin Internet Cantv, y desde ese día comenzó el tormento de recargar hasta un dólar diario de megas para poder realizar las tareas de la escuela.

IMG 20201105 161029

«Hasta cinco dólares semanales tenemos que recargar mi esposo y yo para poder investigar los trabajos, enviarlos por correo, enviar vídeos y descargar las guías. Cinco dólares que antes servían para comprar un poco más de carne», dice Liliana.

Con respecto a la falla en la línea de Cantv, la representante venezolana menciona que a su casa ha ido una sola vez trabajadores de Cantv, «pero no han podido solucionar la falla porque supuestamente no tienen los aparatos».

Calderón ha averiguado para tratar de solucionar la avería de Cantv, pero trabajadores de la institución cobran hasta cien dólares para arreglar las fallas.

La recarga a su telefonía móvil tampoco ha sido un solución completa, además del gasto que representa, «a veces va y a veces viene la señal, debe ser por la zona o el colapso que hay con estas señales, un día quedaremos incomunicados completamente en este país», sentencia.

Fallas en las telefonías móviles, altos costos para mantenerlos, ausencia de soluciones por parte de Cantv y falla en el servicio eléctrico, han hecho que la educación online en Venezuela sea un desastre en su totalidad.


Continúa leyendo


Artículo añadido al carrito.
0 artículos - $0.00