Corte de EE.UU. libera documentos sobre juicio a Ghislaine Maxwell

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Ghislaine Maxwell jamás pensó que una mujer de su calibre, de sus conexiones, de su dinero e influencias pudiera verse en semejantes aprietos. Jeffrey murió —si lo mataron o se mató, algún día sabremos—, y la investigación siguió. Posterior a la muerte de Epstein, Ghislaine Maxwell pasó meses oculta en alguna lujosa concha. Sus días en clandestinidad pasaron muy rápido, siempre viendo su móvil y pendiente de las google alerts sobre su caso: El que la hace cómplice de la red de esclavitud sexual que mantuvo con su pareja durante años.

Arrestada en Julio de 2020, aislada del mundo de glamour al que estaba acostumbrada, y enfrentándose a un juicio oral público que la pondría en la cárcel el resto de su vida, Maxwell se encuentra en problemas.

Nuevos documentos de acceso público dejan inferir que es imposible para la hija de Robert Maxwell negar el rol que las sórdidas preferencias en la cama de su ex —y las de ella— tuvieron a lo largo de una ventana de tiempo en la cual varias mujeres la señalan de ser la jefa de una red de procura de menores para la explotación sexual.

El prestigioso escritorio de David Boies representa a una de las víctimas de Epstein, una mujer de nombre Virginia Giuffre. El equipo legal de Boies, Schiller & Flexner tiene unos argumentos afiladoso de cara a la batalla judicial que mantiene a Ghislaine Maxwell en el cautiverio; lejos de las lentes y micrófonos que buscan sacar cuanta información haya.

Los documentos presentados describen una serie de preguntas realizadas a fin de describir un modus operandi sistemático usado por la dupla Epstein-Maxwell para reclutar masajitas en los años noventa.

¿Quién era Jeffrey Epstein?

La peculiar muerte en tan singulares circunstancias de una especie de Gran Gatsby de las finanzas que falseó sus credenciales en una institución educativa neoyorquina, y de allí salta al mundo de la banca manejando los portafolios de inversión de alto calibre en los excesivos años ochenta.

Jeffrey Epstein acumula a lo largo de su carrera en Wall Street una serie de conexiones con la crême-de-la-crême del mundo de las apuestas al sur de Mannhattan y Europa. Se hizo con inmuebles de gran tamaño entre Paris, Miami, Nueva York y una isla en el Caribe.

Jeffrey Epstein tenía un sentido perverso del humor: Su avión privado —al que bautizó Lolita Express—lo llevó a él, a sus víctimas y a una serie de invitados de la talla de Bill Clinton, Kevin Spacey, Naomi Campbell y Chris Tucker por el mundo.

El Príncipe Andrew de la familia real británica se unió a Epstein en escapadas en su isla caribeña alimentadas por la privacidad y bajos instintos. La desastrosa entrevista del Príncipe Andrew puso en evidencia una serie de encuadres perfectos en tiempo y espacio que no dan sino para reconocer veladas admisiones de culpa ante enfermizas pasiones erotizadas que sólo el relativismo moral puede justificar.

Principe Andrew Ghislaine Maxwell y una de sus victimas Factores de poder
Foto: The Guardian. El príncipe Andrew, Virginia Roberts y Ghislaine Maxwell

Cuando las autoridades presentan cargos contra Epstein por primera vez, el caso en su contra era bastante sólido. Se pudo constatar una serie de pagos, costumbres y procedimientos en su casa. Alex Acosta —quien luego fuera un Secretario de Trabajo de Donald Trump— recibe instrucciones de dejar ir a Epstein «porque pertenecía a redes de inteligencia.»

Cuando Alex Acosta trabajaba como fiscal para el Departamento de Justicia de Miami en 2008 y se le presenta el caso de Jeffrey Epstein, éste le ofrece a la defensa del financiero acusado un trato bastante a la medida: A cambio de declararse culpable de un cargo de solicitar una prostituta, registrarse como agresor sexual y aceptar pasar trece meses en una cárcel de mínima seguridad —en la que sólo tenía que dormir— , su caso no pasa a juicio.

El acuerdo no fue suficiente. Jeffrey Epstein continuó abusando de niñas, siguió codeándose con ricos y famosos, y sus víctimas se quedaron esperando justicia. Pasaron los años y Epstein es arrestado en 2019 y en condiciones sospechosas aparece muerto en su celda.

La narrativa oficial explica la causa de la muerte como un suicidio, los hallazgos durante la autopsia no coinciden con los reportes presentados. Existe una gran cantidad de escepticismo y duda sobre cómo murió un hombre que se codeaba con las élites del poder.


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