Editorial: The End

This is the end, beautiful friend
This is the end, my only friend
The end of our elaborate plans
The end of ev’rything that stands

Jim Morrison, The end 1943-1971

Todo lo que comienza debe terminar. La democracia como método de resolución de conflictos tiene —como todo sistema político— defectos inexplicables. Ese experimento revolucionario de las colonias británicas que firmaron un acta de independecia en contra de Inglaterra en 1776 Estados Unidos se inspiró en las objeciones de los antigos griegos a la tiranía de las mayorías. Pese a sus defectos, los estadounidenses supieron desarrollar un modelo de república que todos alrededor del mundo envidian. Los lamentables eventos del seis de enero de 2021 en el Congreso de los Estsoad Unidos son algo que no debería volver a ocurrir en una nación de instituciones sólidas.

Jim Morrison —frontman de The Doors— durante una entrevista en el año 1969 le preguntan por el significado de la icónica canción a la que hacemos referencia en el título de nuestro editorial de hoy diciendo que él no sabía expresar lo que la canción dice ya que su mensaje era cambiante.

El tono cambiante de la tonada boomer que acompaña una cinta de 1979 de Francis Ford Coppola deja colar una frase que permanece siendo cierta: The West is the best.

Jim Morrison en Washington DC - the end - factores de poder
The Doors frente a la Casa Blanca, 1968.

Pese a sus problemas, el modelo de la civilización occidental que busca encarnar EE.UU. —con su patrioterismo de biblias y rifles, o sus gramáticas de auto-intolerancia woke regidas por manuales de estilo—sigue siendo un estándar que la mayoría del mundo admira.

Los venezolanos están acostumbrados a ver peleas en el congreso

El 24 de enero de 1848 Venezuela vio cosas similares cuando José Tadeo Monagas, sometido a juicio irrumpe en el Congreso porque se le investigaba por actos de corrupción. Acusado de usar sus poderes de forma ilegal y excesiva, usando elementos armados sin el consentimiento del Consejo de Gobierno que terminaron con una violenta pelea que acabó con la vida de venezolanos insignes como Santos Michelena, herido por una bayoneta.

El día de ayer. cientos de personas se metieron en el edificio del Congreso, y al mejor estilo de José Tadeo Monagas en 1848 quisieron detener la certificación de la victoria de Joe Biden.
Día horrible: cuatro personas fallecidas a manos de las fuerzas de seguridad. La izquierda radical demócrata pide la cabeza de Donald Trump en una pica.

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En algún momento cercano a la 1pm hora de Washington DC, la multitud de manifestantes que estrategicamente había rodeado las inmediaciones del congreso se fue poniendo hostil contra la prensa que hacía su trabajo, y con los oficiales de seguridad. Al poco tiempo tomaron el lobby, la sede administrativa y a golpes, gritos y empujones se hicieron paso hacia la sala de sesiones que tenía a unos legisladores espantados.

Gritos, disparos, heridos, gas pimienta, confusión, la movilización de efectivos del FBI, la Guardia Nacional. El comportamiento hostil de los conglomerados tecnológicos no se hizo esperar: Twitter y Facebook limitaron y suspendieron las cuentas de Donald Trump, la jefa de prensa de Melania Trump renuncia y al estilo de una traición romana en el Senado, la dirigencia roja y su propio vicepresidente —unfollow incluido en redes sociales— le dan la espalda.

En múltiples oportunidades entre 2002 y 2006, luego el 30 de abril de 2013, después el 5 de julio de 2017, y en enero de 2020, el parlamento venezolano fue escenario de hechos de violencia. Novedoso es ver cómo ese fenómeno bananero se replica en Washington DC.

Chuck Schumer, legislador demócrata durante los derechos de palabra procedimentales en una sesión nocturna hizo un llamado a la reflexión y la unidad de los americanos, Ilhan Omar, la representante demócrata y los demás miembros del caucus progresista que se hizo con el ejecutivo y el legislativo americano quieren poner al magnate de bienes raíces una segunda vez en el banquillo de un juicio político.

La tragedia para los americanos es que el debilitamiento de sus instituciones no puede ser solamente adjudicado a cuatro años desastrosos. El problema viene de mucho más atrás, y como todo problema, vale la pena analizar las contrapartes: El partido demócrata no es el partido de los derechos civiles que pinta ser. ¿Podrá Joe Biden gobernar un país así?

El fin de la presidencia de Donald Trump llegó. Comienzan los reajustes y reacomodos gattopardos, el status quo de Wall Street, de las big tech, y del complejo militar industrial está listo para volver a la normalidad tras cuatro años de paralización.

Los ataques de los simpatizantes de Donald Trump a la prensa —independientemente de su inclinación— son absolutamente condenables, y el rechazo a lo ocurrido ayer es lo que acapara los titulares de todo el mundo.

Ataques a la prensa

Estados Unidos es el tipo de país que pese a sus tropiezos sabe seguir adelante, lo hicieron el 11 de septiembre.
Sus instituciones se mantienen y pese a los intentos de ambos lados del espectro político que rige el bipartidismo de esa nación, las cosas siguen su curso y la Revolución Bolivariana, la cual tiene fichas clave en el paritdo republicano y demócrata se mantiene.

Lee nuestra cobertura de los eventos de ayer

Puedes leer nuestra cobertura de los eventos de la toma del parlamento del día de ayer haciendo click aquí.

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