Los talibanes controlan el aeropuerto de Kabul, ahora tranquilo, tras la retirada de las tropas estadounidenses

El último vuelo estadounidense que salió de Kabul despegó un minuto antes de la medianoche, hora local, abriendo un nuevo e incierto capítulo para Afganistán.

Los fuegos artificiales y los disparos marcaron los últimos vuelos estadounidenses que salieron de Afganistán justo antes de la medianoche, mientras los talibanes celebraban la retirada 20 años después de haber sido derrocados por las fuerzas estadounidenses.

Un vídeo mostró cómo un avión sobrevolaba la capital afgana mientras fuegos artificiales blancos y dorados iluminaban el cielo, acompañados por el sonido de rápidos disparos y algún que otro perro ladrando.

El último vuelo estadounidense que salió de Kabul despegó un minuto antes de la medianoche, hora local, del lunes (3:29 pm ET), culminando un sangriento y caótico final de la guerra más larga de Estados Unidos y abriendo un nuevo e incierto capítulo para Afganistán.

Los talibanes, que todavía están formando su gobierno y nombrando ministros, dijeron que Afganistán declaraba su “independencia”, según su portavoz, Zabiullah Mujahid.

En las horas siguientes, los talibanes entraron en el aeropuerto internacional Hamid Karzai de Kabul para encontrar material militar abandonado e inutilizado por Estados Unidos. Los líderes talibanes, flanqueados por la unidad de élite Badri de los insurgentes, inspeccionaron el aeropuerto.

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Encontraron aviones de combate, helicópteros y coches destrozados. La basura estaba esparcida por el suelo alrededor de los aviones militares acribillados con agujeros visibles o despojados de sus componentes internos.

El Pentágono ha dicho que inutilizó las armas y el equipo militar antes de marcharse, pero que no destruyó el aeropuerto para que el gobierno dirigido por los talibanes pudiera utilizarlo. Estados Unidos espera que sea una salida para los estadounidenses y los afganos en riesgo que quieran marcharse, pero no está claro cuánto tiempo tardará el grupo en volver a poner en funcionamiento el aeropuerto.

Más de 120.000 personas salieron de Afganistán de forma segura durante la caótica operación de evacuación que duró 18 días en Kabul, entre ellas unos 6.000 estadounidenses, dijo el lunes el Secretario de Estado Antony Blinken. Menos de 200 estadounidenses que querían salir siguen en el país, añadió.

Anas Haqqani, líder talibán y segundo al mando de la Red Haqqani, considerada la más formidable de las fuerzas de combate de los talibanes, dijo el martes que el grupo había logrado finalmente lo que había luchado durante 20 años.

“Lo que hemos conseguido hoy es el resultado de la sangre de miles de muyahidines, de la lealtad, de la paciencia y de la tolerancia de las dificultades”, dijo a NBC News desde el aeropuerto de Kabul. Los muyahidines son guerreros santos que se cree que participan en la yihad islámica.

Haqqani trató de describir el coste personal que la guerra ha tenido en militantes como él, diciendo que su familia había perdido 20 miembros en las últimas dos décadas, uno por cada año de su guerra con Estados Unidos. Cuatro de sus hermanos habían muerto, dijo. Afganistán no podía tolerar más guerra, añadió.

Será más fácil decirlo que hacerlo. Los retos a los que se enfrentan ahora los nuevos gobernantes de este país de 38 millones de habitantes son formidables. Durante dos décadas, Afganistán ha sobrevivido gracias a los miles de millones de dólares de ayuda exterior, dinero que ahora está en entredicho mientras la comunidad internacional sopesa cómo lidiar con el nuevo orden islámico en Afganistán.

kabul

Más allá del aeropuerto, las fotos mostraban a los afganos haciendo cola frente a los bancos de la capital esperando a que reabrieran. Los funcionarios públicos de todo el país dijeron a The Associated Press que no han recibido su salario en meses. Mientras tanto, miles de personas que huyeron del rápido avance de los talibanes en Afganistán viven ahora en condiciones miserables.

El país aún se tambalea tras la toma del poder por los talibanes, la rápida capitulación de las fuerzas afganas y la caótica salida de las tropas estadounidenses. Muchos afganos se sienten traicionados y abandonados por la nación por la que arriesgaron sus vidas. Otros lloran a sus seres queridos, asesinados por las mismas personas que esperaban que les ayudaran.

Estados Unidos ha dicho que está investigando los informes que indican que su ataque con drones contra un objetivo del grupo Jorasán del Estado Islámico en Kabul puede haber causado víctimas civiles. El ataque se lanzó como represalia después de que el grupo extremista ISIS-K reivindicara la autoría de un atentado suicida a las afueras del aeropuerto de Kabul la semana pasada en el que murieron 13 militares estadounidenses y más de 100 afganos.

Las semanas y los meses venideros serán cruciales para este país, ya desesperadamente pobre y cansado de la guerra. Los talibanes aún no han declarado formalmente su gobierno ni han dado más detalles sobre cómo dirigirán Afganistán, más allá de las vagas afirmaciones de hacerlo de acuerdo con la sharia.

Los derechos de las mujeres y las minorías, que sufrieron la opresión bajo el anterior gobierno de los talibanes, aún penden de un hilo.