El equipo de la vicepresidenta Kamala Harris procura distanciarla de la tensa situación en la frontera con México.

En las semanas transcurridas desde que el presidente Joe Biden le pidió que se hiciese cargo de la inmigración desde Centroamérica, la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, y su personal trataron de dejar una cosa clara: ella no administra la frontera sur.

Dos funcionarios de la Casa Blanca familiarizados con la activa afirmaron que Harris y sus asesores han enfatizado desde adentro que desean enfocarse en las condiciones en Centroamérica que empujan a los migrantes a la frontera sur de Estados Unidos, como el presidente Joe Biden le pidió que hiciera. Un número récord de inferiores no acompañados cruzó a EUA esta primavera, y la multitud de menores agobiados presenta un problema desgarrador aparte de político.

Biden anunció la novedosa asignación de Harris el 24 de marzo, antes de una reunión de inmigración en la Casa Blanca, y le ha dicho a los noteros que le había pedido a la vicepresidenta «pues ella es la persona más calificada para hacerlo, para dirigir nuestros sacrificios con México y el Triángulo Norte, y los países que pueden ayudar, necesitan acompañamiento para parar el movimiento de tanta gente, para detener la migración a nuestra frontera sur».

Labor política

Tras el aviso, los asesores de Harris parecieron «entrar en pavor», según uno de los gobernantes, preocupados de que su asignación estuviese mal caracterizada y pudiese ser políticamente perjudicial si estaba vinculada a la frontera, que en ese momento enfrentaba un inconveniente con el creciente número de llegadas. Pero otro funcionario de la Casa Blanca rechazó el sentimiento y mencionó que el equipo de la vicepresidenta no se encontraba en pánico.

Uno de los funcionarios mencionó que Harris parece deseosa por una cartera que le deje conseguir victorias políticas, en especial en política exterior, un área en la que tiene mucha menos experiencia que Biden. En cambio, los críticos republicanos y los medios de comunicación han retratado su nuevo papel de inmigración como una asignación sobre la frontera, lo que probablemente la abre a las críticas por el manejo de un problema supuestamente irremediable.

El desempeño de Harris es fundamental para su futura carrera política, que bien podría incluir una candidatura a la presidencia. Asimismo es de especial preocupación en este momento, puesto que se prepara para viajar a Guatemala y México, la semana próxima, como una parte de este proyecto. Va a ser su primera incursión oficial en diálogos en persona en el país sobre los inconvenientes que empujan a los migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos.

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Harris y su personal dejaron en claro que desean centrarse íntimamente en los sacrificios diplomáticos en México y los países del Triángulo Norte: Guatemala, Honduras y El Salvador, donde piensan que es mucho más posible que consigan resultados tangibles al abordar las causas esenciales de la migración, como la desesperación económica, afirmaron los gobernantes.

Los compromisos recientes que Harris obtuvo de 12 empresas y organizaciones privadas para invertir en el Triángulo Norte son un ejemplo.

Harris ha aceptado que la labor que se le asignó es desafiante y no se resolverá de forma rápida. «Debemos darle a la multitud un sentido de esperanza de que, si se quedan, la ayuda está en camino», le dijo a Dana Bash, de CNN. «No se resolverá de un día para otro; es un tema complejo. Si esto fuera fácil, se habría manejado hace unos años».

Funcionarios anteriores y actuales, junto con especialistas en inmigración, resaltan que las causas de la migración y el incremento en la frontera están inextricablemente enlazadas y argumentan que más allá de que abordar las razones por las cuales las personas deciden migrar a EE. UU. Es fundamental, no se puede divorciar de lo que sucede en la frontera entre Estados Unidos y México.

«No se puede separar la frontera de México o Centroamérica o el interior de Estados Unidos», ha dicho John Sandweg, un ex- alto funcionario de Seguridad Nacional que sirvió en la administración Obama. «Es todo un sistema».