Pence vs Harris: análisis del duelo entre los candidatos a Vicepresidente de los Estados Unidos

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La cuenta regresiva para la elección presidencial se calienta. Los candidatos a ocupar la vicepresidencia de los Estados Unidos de América se enfrentaron ayer en un debate televisado en el estado de Utah, en un duelo de palabras signado por interrupciones —de todos lados, moderador incluido—, con normas “férreas” —enteramente maleables— y con momentos inusuales, como una mosca y ausencia de apretón de manos, costumbre demodé.

Sentados y separados por sendas pantallas de plexiglass que evitaría todo tipo de gotas de rocío con posibles focos de contagio, en un auditorio en Utah se enfrentaron la senadora demócrata Kamala Harris y el vicepresidente Michael Pence en el debate de ideas de cara a la elección presidencial del tres de noviembre venidero.

Sin apretón de manos, ni cordial pose para la foto —por cuanto el distanciamiento social también resulta convenientemente ideológico en una polarizada contienda electoral— los dos aspirantes al puesto de copiloto de la compungida nación norteamericana se vieron vis-a-vis en temas como el Virus de Wuhan, el rol de la vicepresidencia, la economía, el cambio climático, las relaciones bilaterales con el régimen chino y la Corte Suprema.

El coronavirus

La senadora Kamala Harris comenzó su intervención disparando desde la cintura en tono alarmista: La cifra —repetida ad nauseam por la primera jurista de extracción afroamericana electa Fiscal General de San Francisco, hija de inmigrantes oriunda del estado de la costa oeste que trajo dos presidentes republicanos al Ala Oeste del 1600 de la Avenida Pensilvania—de 210.000 muertos y siete millones de contagios que aquejan a la sociedad americana que en medio de una pandemia se ve dividida por la  retórica de su dirigencia.

El bipartidismo estadounidense que —lejos de llamar a la conciliación y a la unidad— busca radicalizarse en los temas en los que jamás se pondrían de acuerdo se hace evidente cuando Harris ataca a Pence y señala que la administración Trump en repetidas ocasiones le restó importancia a la plaga de Wuhan que enluta a centenares de miles de familias americanas, destruye a uno de cada cinco negocios y que trata a sus trabajadores de la salud cual “corderos para ser sacrificados”.

Pence, calmadamente reconoce la cifra de 210.000 muertos, expresa sus condolencias y enfatiza en que el gobierno americano pone la salud de los trabajadores de las ciencias sanitarias antes que cualquier otra cosa, destaca como el cierre de vuelos y embarcaciones con China implican un shock económico cruel y necesario al enfatizar que el virus de marras viene de allí.

El exgobernador de Indiana fue claro al señalar los esfuerzos americanos en la promoción de cadenas de materias primas para la elaboración de equipos de protección personal, desarrollo de vacunas y tratamientos experimentales y no escatimó chanzas hacia Joe Biden con respecto a las observaciones de este sobre el cierre fronterizo a las que el segundo candidato católico a la presidencia tildó de “xenófobas e histéricas.”

Ante los evidentes señalamientos del brote de coronavirus en la Casa Blanca, Pence señala que a pesar de esa situación, la acción de gobierno en todos sus aspectos se sigue llevando de forma natural, acusa serenamente a Harris y Biden de querer empujar una agenda repleta de mandatos y regulaciones gubernamentales mientras la agenda de los elefantes rojos americanos es la de la libertad —lo que sea que esto signifique.

Ante el tema de la posible salida de una vacuna previa a la elección, Harris expresó que no se inmunizaría por recomendación presidencial, pero si por recomendación de Anthony Fauci —el empleado de Bill Gates y actual asesor clave de la Casa Blanca en todo lo que tiene que ver con el COVID-19.

Frente la pregunta formulada a ambos candidatos sobre los planes de transición ante la situación hipotética de que el presidente muera a causa del virus, ambos evadieron responder claramente sobre el procedimiento y se enfocaron en señalar otros temas.

El cambio climático

El oeste de EEUU se ve azotado por increíbles fuegos que achicharran sus bosques, los estados del golfo de México se topan con huracanes cada vez mas fuertes y los esfuerzos de los gobiernos regionales y federal se centran en aliviar los problemas que aquejan a sus ciudadanos a raíz de estos fenómenos. Mientras los demócratas señalan a los republicanos de “no creer en la ciencia”, éstos últimos enfatizan que el aumento del gasto público no resolverá la situación.

Temas como la extracción del crudo de esquisto —fracking—, técnica que puso a los EEUU en la vanguardia de la carrera tecnológica pese a sus impactos ambientales fueron ventilados de forma repetitiva por los dos candidatos entre dimes y diretes donde incluso se le llega a preguntar al vicepresidente Pence si cree que el cambio climático “es real”, pregunta a la que respondió de forma afirmativa mientras se enfoca en los esfuerzos de su gobierno en pasar leyes ambientales.

China

Para ambos candidatos, la relación de EEUU con la tiranía comunista China es un tema delicado: Mientras demócratas consideran que la guerra comercial está perdida, que poner en revisión las relaciones bilaterales suponen la pérdida de empleos y colocan en un jaque comercial a Washington DC con Pekín —los chinos comunistas son tenedores de una importante cantidad de papeles de la deuda americana emitidos por la Fed desde mucho antes de la era de Ben Bernanke—, los republicanos acusan a los asiáticos de aprovecharse de la ingenuidad política de sus antecesores —y contrapartes— en las mesas de negociación.

Kamala Harris acusa al gobierno de Donald Trump de haber perdido una guerra comercial que ha costado numerosos puestos de trabajo a los americanos, mientras tanto, Pence riposta al señalar las acomodaticias posiciones de Joe Biden ante Pekín: “Biden no puede ganar una guerra comercial que nunca ha peleado porque actúa como un porrista de los chinos.”

En el tema de las relaciones internacionales, Harris, quien sirve en el Comité de Inteligencia del Senado de EEUU expresa la preocupación demócrata de la interferencia rusa en las elecciones de 2016, y en un tono notoriamente condescendiente hacia el votante —que contrastó bastante con el resto de su parlamento en el debate— intenta explicar cómo el acuerdo nuclear con la República Islámica de Irán es una solución concertada con aliados que pone de forma favorable la balanza sobre Occidente. Pence le preguntó cómo la entrega de 1800 millones de dólares a los embatolados ayatolás con ambiciones atómicas es una solución favorable —la senadora californiana no contesta, y cambia de tema.

¿Cuántos segundos se dedicaron a cada tema?

Durante 4839 segundos—casi 80 minutos—, los espectadores del debate pudieron ver un intercambio de ideas entre Harris y Pence que abarcó los siguientes temas:

  • Coronavirus: 870 segundos.
  • Economía, Impuestos & Recuperación económica: 356 segundos
  • Salud Presidencial: 356 segundos.
  • Cambio Climático: 444 segundos.
  • Puestos de Trabajos: 167 segundos.
  • China: 300 segundos
  • Cuestión Militar, Seguridad & Defensa: 510 segundos
  • La Corte Suprema: 264 segundos
  • Ley de Salud y Condiciones Pre-Existentes: 197 segundos.
  • Designación a conveniencia de magistrados: 178 segundos
  • Temas de cuestión racial y política interior: 635 segundos
  • Temas de política electoral & mecanismos de votación: 305 segundos.

Mike habló un total de treinta y ocho minutos con dos segundos y Harris treinta y cinco minutos con veinte segundos. El Vicepresidente interrumpió a las senadora Harris diez veces, y ésta interrumpió  su contrincante cinco veces.

Colofón: La Mosca

Quizás el momento más hilarante de la noche de debates aparece cuando una mosca se posa inmóvil sobre la nívea cabellera del vicepresidente Mike Pence durante un par de minutos en los cuales las chanzas demócratas —matamoscas blandido por Joe Biden incluido—aparecieron en todas las redes sociales.


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