Deportes y proselitismo en Estados Unidos, una combinación peligrosa

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Los deportes en Estados Unidos siempre han sido sinónimo de espectáculo. Sus grandes puestas en escena, sus deportistas de elite y sus grandes escenarios son las que hacen que los fanáticos sigan tan empedernidamente a sus equipos, bien sea presencialmente o de manera remota. Sin embargo, en este 2020 a raíz de la pandemia los estadios se quedaron vacíos, dejando a los equipos sin sus fanaticadas, pero lo que no se esperaba las grandes ligas deportivas es que también se registraran caídas televisivas. 

Según el portal Yahoo Finance la MLB tuvo una caída de 30% de espectadores respecto al año pasado, la NFL ha registrado una caída de casi 14% de televidentes en comparación con 2019 y la NHL cayó 25% en rating televisivo. Sin embargo, el peor ejemplo lo tuvo la NBA que obtuvo las peores cifras de su historia.

La NBA perdió la altura televisiva

El exitoso modelo de burbuja propuesto por el Comisionado, Adam Silver que estableció que toda la liga se reanudara en las instalaciones de Disney en Orlando Florida y que tuvo la cifra mágica de 0 infectados de COVID-19, quedó opacado por el rating televisivo. Las finales de la NBA en este 2020 tuvieron los números más bajos en cuanto a cantidad de espectadores desde el año 1986, fecha en la que la liga empezó a registrar este apartado. 

Desde el inicio de las finales que enfrentaron al Miami Heat contra Los Ángeles Lakers las malas noticias empezaban a llegar para los altos directivos de la NBA. El juego 1 de la serie final registró 7.5 millones de espectadores, lo que representaba para ese momento el juego —de finales— con la cifra más baja de televidentes en la historia. Un récord que tenía 17 años en propiedad del segundo compromiso de las finales del 2003 entre San Antonio Spurs y Nets de Brooklyn que tuvo la cantidad de 8.06 millones de televidentes.

FOTO NBA 2003

Pero como dice el dicho “lo que mal comienza, mal termina”, y el resto de los compromisos entre Lakers y Heat no hicieron sino empeorar en materia televisiva, llegando a registrar 5.27 millones personas de audiencia, el peor rating de la historia. En general se registró un 48% menos de audiencia respecto a las finales entre Toronto Raptors y Golden State Warriors del año 2019.

El porqué de la caída

Los bajos números han alarmado a todos los comisionados de las diferentes y cada uno ha llegado a conclusiones distintas respecto a la causa de la caída televisiva. La principal razón que abogan es al colapso en el calendario, ya que debido a la reprogramación de los eventos, varias ligas han coincidido en la misma fecha y en el mismo horario, haciéndolos competir a unos con otros, como lo fue el caso del tercer juego de la final de la NBA que coincidió por primera vez en la historia con un juego de NFL.

La campaña política rumbo a las elecciones presidenciales de 2020 sería otra de las razones que contribuiría a la disminución de la audiencia, ya que las de cable como Fox News, MSNBC y CNN están aumentando sus espectadores por los programas especializados. El juego 3 de las finales entre Lakers y Heat también coincidió con el diagnóstico de coronavirus del presidente Donald Trump.

Pero un motivo que parece incidir y justamente en estas tres grandes ligas deportivas es el apoyo que han brindado las mismas a la lucha social.

El Black Lives Matters

El movimiento social del Black Lives Matters ha resurgido en este 2020, luego de la muerte de George Floyd el pasado 25 de mayo, después de ser arrestado por la policía en Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos. El hecho fue considerado como un acto de violencia desmedida por parte de las autoridades policiales, lo que generó una oleada de protestas en Estados Unidos a la que se sumaron muchos de los deportistas.

Las ligas no tardaron mucho en respaldar esta lucha social. En algunos casos las canchas pasaron a tener el lema del movimiento, otros permitieron a los jugadores poner mensajes en sus camisetas y también se les permitió hincarse de rodillas durante el himno.

FOTO BLM
Syracuse quarterback JaCobian Morgan (15) wears a jersey with Black Lives Matter printed on the back during an NCAA college football game against Clemson in Clemson, S.C., on Saturday, Oct. 24, 2020. (Ken Ruinard/Pool Photo via AP)

Pero la NBA fue un escalón más allá, luego de la muerte de Jacob Blake, los jugadores de la liga —encabezados por Chris Paul y LeBron James—, se negaron a jugar sus partidos de Playoffs dando pie a un histórico boicot en la liga. Un boicot que fue considerado como parte de un tema de proselitismo político ya que los jugadores contaron con el respaldo y la asesoría del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama.

«Como un ávido fanático del baloncesto, el presidente Obama habla regularmente con jugadores y funcionarios de la liga. Cuando se le preguntó, estaba feliz de brindar consejos el miércoles por la noche a un pequeño grupo de jugadores de la NBA que buscan aprovechar su inmenso plataformas para siempre después de su valiente e inspirador ataque tras el tiroteo de Jacob Blake». Esto se podía leer en un comunicado de la oficina de prensa de Obama.

Este claro hecho de proselitista enfrentó a la liga con el presidente norteamericano Donald Trump quien respondió al boicot de la NBA a través de su cuenta de Twitter. “La gente está cansada de ver lo altamente politizada que se convirtió la NBA. Los ratings de baloncesto están MUY bajos y no volverán. Espero que el fútbol (americano) y el béisbol estén viendo y aprendiendo porque les estará pasando lo mismo. ¡Manténgase firme por nuestro país y nuestra bandera!”

Estos hechos proselitistas no hicieron más que apartar a los espectadores de las pantallas y sumados a todos los factores anteriores dieron como resultado los peores números de la historia. Sin embargo la NBA logró salvar más de 1.5 mil millones de dólares en pérdidas que significaban el no volver a jugar luego de la suspensión de la liga por COVID-19.


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