Encuesta Verdad Venezuela Agosto 2021 por Meganalisis.

En el estudio del mes de agosto de Meganalisis, llamado Verdad Venezuela Agosto 2021, se empleó un sistema de recopilación con entrevistas del tipo CATI, en todo el territorio venezolano, con una muestra de 1,051 entrevistados, sobre la base de una población mayor de 18 años de 22,684,799, con un error estimado de 3.35% y nivel de confianza del 97% (Ver más detalles en ficha técnica).

En el mismo se consolidan algunas de las mayorías ya conocidas en Venezuela, y que deliberadamente han sido invisibilizadas por los aparatos de propaganda que manejan la narrativa pública y política dentro del país. Asimismo el estudio permitió obtener otros hallazgos interesantes, que introducen nuevas interrogantes, y confirman la contradictoria narrativa política y social que gubernamentalmente, se trata imponer sobre Venezuela en el marco internacional.

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Un 66.7% de los venezolanos, afirma que la mayoría de los partidos políticos de oposición, trabajan deliberadamente en favor de los intereses del chavismo, ya sea debido a intereses y negocios comunes, vínculos ideológicos, o simplemente como dicen los venezolanos entrevistados, por “estar vendidos al chavismo”, que no es más que actuar erráticamente a cambio de dinero, eso dijeron los entrevistados.

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Aunque le haga mucho ruido a la comunidad política internacional, está percepción de oposición servil y funcional al chavismo, no es nueva dentro del país, desde hace ya casi 5 años, la mayoría de los venezolanos perciben de manera mayoritaria que la oposición político partidista, que se presenta como opositora al chavismo, realmente no lo es, sino que por el contrario es una muleta de apoyo funcional al chavismo. Apenas el 23.1%, no cree que la mayoría de los partidos políticos identificados como de oposición, no estén al servicio del chavismo, y es importante acotar, que esta minoría incluye al chavismo mismo, lo cual afirma la gravísima crisis de credibilidad que tienen todos los partidos políticos dentro del país, y en especial los partidos políticos opositores y sus voceros. Existe una muy larga cadena de errores inexplicables, cambios contradictorios de dirección, de discursos, de estrategias, y de recurrentes llamados a diálogos, que culminaron oxigenando al chavismo, y que se han convertido en la constante del accionar de los partidos políticos de oposición y sus representantes, es por ello que la mayoría de los venezolanos, que a su vez no es chavista, no se siente representada por estos partidos de oposición, y peor aún, se siente traicionada por los mismos.

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Al evaluar la data histórica de esta opinión de los venezolanos, podemos apreciar que previo a la elección parlamentaria del 6 de diciembre de 2015, el 59.2% no creía que los partidos opositores le sirvieran al chavismo, y solo 29.2% si lo creía, al apreciar las gráficas y cotejar con algunos eventos emblemáticos, si bien la credibilidad partidista venía descendiendo, podemos identificar como el punto de inflexión, al evento llamado como “la gran toma de Caracas del 1 de septiembre de 2016”, donde el mayoritario país opositor se movilizó hasta la capital de Venezuela, con el objeto principal para esa mayoría, de impulsar una salida inmediata del chavismo ese mismo día, y al final de la jornada, entre contradicciones políticas y peleas de los organizadores por el micrófono en la tarima, estos terminaron abruptamente la movilización, y enviaron a millones a sus casas, lo cual culminó en una gran decepción. A partir de ese día de 2016, la percepción de una oposición servil al chavismo se incrementó de manera estrepitosa, y se ha mantenido en rangos elevados.

El diálogo en México no despierta expectativas positivas para los venezolano, y por el contrario éstas reuniones generan un rechazo del 72.5%, y si bien el diálogo es una herramienta para resolver conflictos en el mundola comunidad internacional debe comprender que para la mayoría de los venezolanos, el diálogo es sinónimo de pérdida de tiempo, de oxigenación de la minoría chavista y el prolongamiento de la crisis del país, que como mencionamos antes, se trata de maquillar e invisibilizar a través de aparatos y estructuras de propaganda. Al evaluar la data histórica de la opinión de los venezolanos acerca del diálogo, encontramos que el rechazo mayoritario al diálogo se remonta a junio del 2014, es decir, los venezolanos tienen más de 7 años rechazando mayoritariamente al diálogo para tratar el conflicto del país. Es pertinente acotar que se han producido al menos 10 episodios diálogos públicos conocidos en los últimos años, y todos han culminado, con una mayoría opositora del país desmovilizada, desalentada y migrando a otras latitudes, partidos políticos opositores percibidos como traidores, y un chavismo minoritario en apoyo popular, pero políticamente oxigenado y más fuerte.    

La militancia partidista en el país es un sin sentido para la mayoría de los ciudadanos, en eso coinciden el 73.1% de los venezolanos, que No cree, No confía y No milita en ninguna de este tipo de organizaciones partidistas, las mismas han perdido sistemáticamente credibilidad, siendo arrastradas por una narrativa banalmente populista y socialista, que hace premeditadamente superficial la crisis del país, reduciéndose muchas veces a la dádiva del momento,  y a lo electoral, como un camino que en realidad solo puede modificar la forma de la crisis, pero jamás el fondo y origen de la misma. Solo un 20.3% confirma su apoyo a la vida partidista, y esto se divide en 14.7% para el PSUV y 5.6% para otras organizaciones que se identifican como de oposición, pero que como ya vimos, son percibidas como serviles y funcionales al chavismo. Una importante parte del 14.7% que se dice afín al PSUV, milita en el mismo, más por razones clientelares, que por razones ideológicas o de convicción, pues pertenecer a la nómina de militantes del PSUV, puede facilitar el acceso a algunos beneficios dentro de la precaria calidad de vida en Venezuela, así como retribuir la adjudicación de viviendas u otros bienes, sobre los cuales los adjudicatarios, no tienen propiedad plena de uso, disfrute y disposición.

75.8% de los venezolanos está convencido, de que mientras el chavismo y Maduro estén al frente del poder, Venezuela no progresará, y no tendrá un mejor futuro, lo cual contrasta diametralmente con el apenas 14.1% que piensa lo contrario. Y la reciente Asamblea Nacional electa en diciembre de 2020, y de mayoría chavista, arrastra también un alto nivel de desconfianza, el cual se posiciona en 72.7%, versus la minoría del 18.1% que sí confía en ella.

En el mes de agosto sólo el 21.6% de los hogares entrevistados, dijeron haber recibido ayudas económicas desde el exterior, las cuales se pueden enmarcar como remesas. Estás ayudas son recibidas de muchas y variadas  formas, algunas de manera electrónica en dólares, otras cambiadas a bolívares y también de manera electrónica, otras a través de la recepción de paquetes o cajas enviadas desde el exterior con comida y artículos de uso personal, y en otros casos con la compra o prepago en comercios venezolanos, que son previamente contactados por los migrantes desde el extranjero, para el beneficio de sus familiares en el país.

Pero a pesar de que en agosto, el 21.6% de los hogares, dijeron haber recibidos estás ayudas en económicas desde el extranjero, un 60.3% de los hogares también dijo que emplean dólares en pocas, muy frecuentes o todas las ocasiones, y un 85.3% de estos, respondió que emplea dólares en efectivo. Estas asimetrías obligan a preguntarse, ¿De dónde proviene tanto efectivo en dólares, que circula dentro de Venezuela?.

Es evidente que Venezuela está muy lejos de ser un país normal, como unos pocos pero poderosos pretenden presentársela al mundo. Existe la Venezuela real, mayoritaria e invisibilizada, que en muchos parámetros supera el 70% y en otros roza el 80%, es la Venezuela que padece apagones eléctricos a diarios, escasez de agua constante, alto e inflacionario costo de la vida, fragmentación familiar por migración forzosa, escasez y colas por gasolina, escasez de gas doméstico, fallas de internet, escasez de oportunidades para acceder a vacunas, ubicando al país entre los últimos del continente, donde también hay desconfianza en los políticos y desalientos a raíz de lo que se consideran engaños y traiciones políticas desde la oposición.

Y por otro lado, existe también la Venezuela burbuja, la virtual, esa donde alrededor de un 18% vive dentro de una extraña opulencia, entre bodegones y comercios nuevos, recién aparecidos, y todos abiertamente dolarizados, donde hay derroche, y en donde lo que le sucede a la mayoría real, es irrelevante o intrascendente.

Las opiniones y sensaciones, no pueden estar por encima de las proporciones, el análisis de la crisis de Venezuela no puede ser abordada desde la perspectiva de la burbuja, hacerlo es un gravísimo error, si algo sabemos de las burbujas, es su fragilidad, y de la realidad, su contundencia cuando se hace presente.


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