Jeanine Áñez cumple un año en prisión y reconoce los errores del gobierno.

El encarcelamiento del ex presidente de Bolivia está marcado por problemas de salud como hipertensión, crisis nerviosas y depresión.

La ex presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, cumplió el domingo (13.03.2022) un año en prisión, reconociendo en una carta los errores de su gobierno y con el apoyo de algunos líderes de la oposición que exigieron que se defienda en libertad de las acusaciones del gobierno de ser parte de un “golpe”.

Durante la jornada no hubo actos, manifestaciones o concentraciones de apoyo al ex jefe de Estado interino, como ocurrió en otras ocasiones, cuando los activistas se posicionaron frente a la cárcel de mujeres de Miraflores, en La Paz.

Sólo una carta manuscrita publicada por la familia de Añez en sus redes sociales y algunas declaraciones en Twitter de algunos dirigentes de la oposición recordaban el tiempo transcurrido, mientras que el Gobierno desconocía la fecha.

Añez hizo un llamamiento a Bolivia para “pedir perdón por los errores” que se cometieron durante su gobierno interino, principalmente la prolongación de su gestión de tres meses a casi un año, y para “confiar” en quienes, según dijo, acabaron por traicionarla.

“Abusaron de mi confianza, de mi buena fe, mintiendo y manipulando la verdad, como si la ocultaran y negociaran con nuestros verdugos para volver al poder”, dijo sin dar nombres ni más detalles en su manuscrito.

Te puede interesar



Cuando Áñez llegó a la presidencia en 2019, nombró a varios exdiputados de la opositora Unidad Democrática, partido al que representaba en el Senado, como ministros de Estado y encargados de lograr objetivos como la convocatoria de elecciones inmediatas y la pacificación del país.

Sin embargo, su administración ha sido objeto de críticas, primero por la prolongación de su mandato, que achacó a la pandemia, con el aplazamiento de las elecciones en dos ocasiones, y por algunos actos de corrupción en los que están implicados algunos de sus colaboradores más cercanos.

“Pido disculpas por los errores cometidos durante el año de mi gobierno”, dijo, al tiempo que afirmó que había sido “secuestrada y encarcelada cuando era inocente”.

Presa política

El primero en hablar hoy fue el ex presidente y líder de Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa, quien dijo en Twitter que Áñez, “el segundo presidente constitucional de la historia de Bolivia”, “se ha convertido en un preso político”.

Mesa dijo que el gobierno del presidente Luis Arce “sólo intenta tapar el gigantesco fraude cometido por @evoespueblo en 2019”, en referencia a Evo Morales, y pidió la libertad de Áñez así como la de varios “presos políticos”.

“Un año de prisión sin derecho a los juicios de responsabilidades que le corresponden. Esto no es justicia, es la venganza de los sinvergüenzas fugados, que ahora intentan lavarse la cara, tapar su cobardía y manipular la historia linchando a Áñez”, escribió Jorge “Tuto” Quiroga, también ex jefe de Estado.

Por su parte, el empresario opositor Samuel Doria Medina dijo que Áñez ‘fue detenida por un delito inexistente’ y que ‘la acusaron de algo que no pudo haber cometido físicamente’, además de que ‘no gozó del derecho a la salud’.

Doria Medina fue aliada de Áñez durante su gobierno y candidata a la vicepresidencia del país, acompañándola en el acople hasta que el expresidente decidió retirar su candidatura a pocos días de las elecciones de 2020.

Hace un año, Áñez y dos de sus ex ministros fueron detenidos acusados de terrorismo, sedición y conspiración, por lo que ingresaron en prisión preventiva en el llamado caso “Golpe de Estado I”.

Esta condición se fijó inicialmente en cuatro meses y posteriormente se amplió a seis meses. Posteriormente, se abrió una segunda causa, titulada “Golpe de Estado II”, en la que se acusa de negligencia y de resoluciones contrarias a la Constitución por supuestas actuaciones irregulares que Áñez cometió para asumir la presidencia.

Según el Gobierno y el Movimiento Al Socialismo (MAS), durante la crisis de 2019, Áñez asumió ilegalmente la presidencia del Parlamento cuando lo que correspondía era reconstituir la cúpula del Legislativo para que alguien del MAS asumiera esa función según el reglamento.

Esto fue calificado, según el partido en el poder, como un “golpe de Estado”.

El Sr. Áñez y su defensa argumentan que el procedimiento era constitucional porque había un “vacío de poder” tras la dimisión de Evo Morales por las protestas contra el fraude electoral.

mg (efe, La Razón,dw)