Cuatro heridos en un nuevo atentado en el sur de Chile

Se trata del primer ataque serio desde la detención, la semana pasada, de Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), una de las principales organizaciones radicales mapuches.

Al menos cuatro personas resultaron heridas el lunes por los disparos de un grupo de encapuchados que también quemaron un histórico molino en un nuevo ataque en el sur de Chile, el primero de gravedad desde la detención del líder radical mapuche Héctor Llaitul.

El atentado tuvo lugar en el municipio de Contulmo, en la región del Biobío (600 kilómetros al sur de la capital), en el emplazamiento del centenario Molino Grollmus, uno de los atractivos turísticos de la región.

Entre los cuatro heridos, dos hombres están «gravemente heridos», aunque no corren «peligro de muerte», dijo en rueda de prensa el subsecretario de Interior, Manuel Monsalve, que calificó el ataque de «acto criminal cobarde».

Se trata del primer ataque serio desde la detención la semana pasada de Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), una de las principales organizaciones radicales mapuches que operan en el sur de Chile.

Su detención por los delitos de hurto, robo y atentado a la autoridad se enmarca en una investigación que se inició en 2020 a raíz de una querella presentada por la administración del expresidente Sebastián Piñera (2018-2022) y ampliada en julio pasado por el actual Gobierno.

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«El gobierno regional del Biobío condena enérgicamente el incendio provocado en el molino Grollmus. Insistimos y apoyamos la seguridad para todos los habitantes de la región», dijo el gobierno regional en Twitter.

Esta región y la vecina Araucanía son el escenario del «conflicto mapuche», una disputa territorial entre el Estado, las comunidades indígenas radicales y las empresas madereras que explotan tierras ancestrales.

A pesar de haber prometido no hacerlo, el presidente Gabriel Boric declaró en mayo el estado de excepción en la región, que permite el despliegue de las fuerzas armadas para controlar el orden público y que ha estado vigente durante meses en el mandato de Piñera.

El Gobierno repudia el uso de la violencia como instrumento en un régimen democrático (…) No hay nada que justifique las armas», añadió Monsalve, según el cual hasta ahora ningún grupo ha reivindicado el atentado.

La escalada del «conflicto mapuche» y el recrudecimiento de la violencia en la región es uno de los temas más complejos a los que se enfrenta Boric, que la semana pasada se cobró su primera víctima en su despacho.

La ex ministra de Desarrollo Social, Jeannette Vega, dimitió un día después de la detención de Llaitul, tras revelarse que uno de sus asesores había contactado con el líder mapuche en mayo.

gs (efe, La Tercera, Diario Concepción,dw)