Bitcoin en El Salvador: ¿moda del milenio o ejemplo para Centroamérica?

En Honduras se inaugura una “bitcoinera”, en Panamá hay dos proyectos de ley para regular el uso de las criptodivisas y en El Salvador ha entrado en vigor la ley del bitcoin. ¿Cuál es el futuro de las criptomonedas en la región?

¿Le interesan las criptomonedas y quiere invertir una pequeña cantidad en una moneda virtual? Desde hace unos días, los habitantes de Tegucigalpa cuentan con “la bitcoinera”, un cajero automático para hacer realidad este deseo. Allí pueden comprar las criptodivisas más utilizadas, bitcoin y ethereum, con la moneda local.

Mientras tanto, recientemente se presentaron dos proyectos de ley en el Congreso panameño, uno para regular el uso del bitcoin y el otro para considerar la criptodivisa como una moneda de curso legal. Pero el gran salto al abismo lo dará El Salvador el 7 de septiembre de 2021, cuando entre en vigor la ley del bitcoin que reconoce el activo virtual como moneda de curso legal.

Por ahora, es sólo una curiosidad.

¿Existe la fiebre del bitcoin en Centroamérica? “Es prematuro hablar de ello”, dice a Deutsche Welle Ricardo Castaneda, economista senior del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi). “La experiencia de El Salvador ha atraído la atención y la curiosidad, pero eso no significa que otros países centroamericanos vayan a adoptar el bitcoin como moneda de curso legal”, afirma. “Dependerá mucho de lo que ocurra en El Salvador, pero los bancos centrales de Honduras y Guatemala ya han sido muy claros en que el bitcoin es una criptomoneda y, por tanto, no cumple las funciones de una moneda.

Prueba de la curiosidad que despierta la experiencia salvadoreña es la ‘bitcoinera’ de Tegucigalpa. Para Antonio García, el experto español que instaló las primeras máquinas expendedoras de bitcoins en España, las máquinas expendedoras forman parte de la evolución de la moneda virtual. “Es una forma de facilitar a la gente de la calle el acceso a pequeñas cantidades de bitcoin. No es el lugar ideal para la gente que quiere invertir, porque las comisiones son muy altas. El cajero forma parte del ecosistema, pero no es un síntoma de la fiebre por los activos virtuales”, afirma.

Hace unos días, Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras, se reunió con Brock Pierce, presidente de la Fundación Bitcoin y pionero de la criptodivisa, pero Ricardo Castaneda no ve señales de adopción de bitcoin en el país. “Honduras tiene una ley sobre zonas especiales de desarrollo económico, que permite a cada uno de estos territorios crear su propia política monetaria. Puede ser que uno de ellos establezca el uso de bitcoin, pero no en todo el país. Además, en Honduras hay un proceso electoral, en el que Hernández está a punto de salir y el resto de los candidatos ni siquiera se han pronunciado sobre el tema’, dice Castaneda.

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Descontento en El Salvador

“La ley del bitcoin me parece muy mala”, dice a DW María, una profesora de El Salvador. “No se consultó a los ciudadanos, se impuso de forma poco democrática en la asamblea legislativa. Hay mucha gente que no sabe cómo va a funcionar. Mi marido trabaja en ingeniería eléctrica y está preocupado porque le han dicho que las oficinas gubernamentales pagarán la electricidad en bitcoin. Responden a otras entidades energéticas y esto nos afectará directa e indirectamente”, se queja desde San Salvador.

María es una de las muchas salvadoreñas descontentas con la ley. El Instituto Universitario de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas acaba de publicar una encuesta que revela que 7 de cada 10 salvadoreños creen que los diputados deben derogar la ley del bitcoin.

Uno de los problemas de la medida es la ambigüedad de algunas de las preguntas. “El artículo 7 de la ley dice que el uso del bitcoin es obligatorio, aunque los funcionarios del Gobierno han dicho que no es así, y ya se ha aprobado un reglamento que no indica cuál es la sanción si alguien no quiere aceptarlo”, explica Castaneda.

Beneficios y riesgos

Para Antonio García, experto y entusiasta del bitcoin, la nueva ley es una forma de atraer capital extranjero y hacer de El Salvador un destino donde las empresas de bitcoin quieran establecerse y donde la gente quiera invertir. El experimento económico promovido por Bukele podría ser muy positivo: “Si se hace bien, podría ser una opción para otras micronaciones que están dolarizadas o cuya moneda está muy sujeta a la inflación”.

(chp)


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