Recordando a las víctimas del Shoah

  • Recordando a las víctimas del Shoah
  • Presentación de Eugenio Narbaiza, desde España para VOCES para la Libertad y Democracia

El pasado veintisiete de enero, se celebró el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, ya que fue en este día que se logró la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau por parte de tropas rusas y polacas.

Seguramente todos hemos escuchado que después de la Segunda Guerra Mundial, a finales de la primera mitad del siglo XX; en el mundo, y sobre todo en el hemisferio occidental, vivió un largo período de tiempo, marcado por la paz, expansión económica, el desarrollo, y el crecimiento de la calidad de vida.

Es cierto que hemos sido testigos del mayor periodo de tiempo ininterrumpido de crecimiento social, económico, científico, industrial, tecnológico y artístico que hayamos conocido, pero, recordemos que después de la Segunda Guerra Mundial, se generó lo que conocemos como la Guerra Fría, una especie de guerra disimulada, nada más y nada menos que por el control mundial, entre las dos super potencias del momento: Los Estados Unidos de Norteamérica y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Fue una que aún cuando no se libró con la misma intensidad con la que se libraron las dos guerras mundiales anteriores, contaba con la amenaza de las bombas nucleares que, de acuerdo con los cálculos hechos en la época, entre las que poseían EEUU y de la URSS eran suficientes para acabar con el planeta entero.

Esto facilitó que la Guerra Fría sirviera de paraguas para el desarrollo de otras guerras o conflictos de menor escala, donde los contrincantes eran los mismos: EEUU contra la URSS, a través de países satélites, con la creación incluso de organizaciones regionales que ayudaran en caso de una nueva guerra a gran escala como la Organización del Tratado del Atlántico Norte y el Pacto de Varsovia.

En fin, fue una época de guerras civiles y dictaduras; pero también, fue una época para las luchas por el logro y el respeto de derechos fundamentales que habían sido negados; una época de cambios que llevaron a un bienestar mayor; muchos derechos civiles fueron conquistados y las dictaduras cayeron, unas más tarde que otras.

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Así se fueron consolidando en los países de Europa y América, sistemas políticos basados en la democracia, el respeto a las leyes y a las instituciones, democracias que creían en la libertad de las personas y el derecho que los asiste para desarrollarse de acuerdo con sus posibilidades y capacidades; había llegado, por fin, una época de paz y libertad que ahora pareciera verse amenazada.

Porque el comunismo no fue vencido, tan sólo pudo ser contenido geográficamente por unos años, y, al caer las dictaduras militares, la brutalidad ejercida por la mayoría de éstas levantó las bases para un resentimiento que fue regado y abonado por discursos e ideas populistas que, utilizando a los ciudadanos de a pie, ofrecieron miseria, desigualdad y atraso bajo un disfraz de bonanza, igualdad y progreso.

Es así como con el nacimiento y la llegada de las democracias, las libertadas y derechos civiles, comienzan también a permear las ideas socialistas; a lo mejor porque todo lo que no fuera de izquierdas recordaba o daba la sensación de parecerse a las recientes dictaduras, a lo mejor por la falta de educación de la población, a lo mejor por éstas y otras muchas razones que serían difíciles de enumerar aquí; lo cierto es, que el discurso victimista, ese que busca deponer todo aquello que suene a independencia, trabajo, mérito y capacidad individual, encontró cabida en gran parte de la población del hemisferio occidental y sobre todo, en América Latina.

Y dentro de América Latina, el caso de Venezuela fue particular, Venezuela comenzó su etapa democrática más larga a finales de 1950, mucho antes que otros países del continente americano y europeo; y poco a poco, se convirtió en santuario de perseguidos políticos y de personas y familias que venían a Venezuela en busca de paz, libertad y la oportunidad de un nuevo comienzo, de un futuro promisor.

Pocos años después, en Venezuela se decreta la nacionalización de los recursos naturales, como el petróleo, así como la de todas sus reservas en el subsuelo venezolano; lo que se tradujo en el ingreso al país en una ingente cantidad de millones de dólares, que, si bien fueron determinantes en el progreso y desarrollo del país, también contribuyeron a sentar las bases de la tragedia que hoy se vive en la otrora “Venezuela saudí.”

Esta abundante riqueza, que parecía interminable, se sumó a la mala administración de los recursos, la avaricia y la improvisación, dando como resultado el abandono del campo y la creación de “cinturones de pobreza” alrededor de las ciudades -entre otras cosas-; y como una cosa lleva a la otra, se profundizó el populismo y las ideas socialistas de aquellos perseguidos por las dictaduras, que ya tenían años permeando en la mente de miles de personas, dando unos frutos ciertamente amargos.

Por aquel entonces, la izquierda continental liderada por Fidel Castro se afanaba en mantener sus constantes intentos para dominar Venezuela, mediante la infiltración de hombres y mujeres con ideas y pensamientos de corte comunista, como mediante la incursión de varias células guerrilleras cubanas, que fueron repelidas por las FFAA de Venezuela.

A pesar de esto, las jugarretas de la vida quisieron que fuera un infiltrado en las FFAA, el que sellara el destino de Venezuela. La actual infiltración de áreas estratégicas dentro del estamento militar venezolano por parte del ejército cubano ha sido muchas veces denunciado, infiltración no sólo gracias a la ideología y la fuerza, sino a los dólares, que han logrado convertir en cómplices de la destrucción de la nación a muchos de aquellos que juraron en su día defenderla incluso con su propia vida.

El resto de la historia es relativamente conocida, la situación de Venezuela y la explicación de cómo ha sido posible que llegara a las dimensiones alarmantes de pobreza extrema, desplazamiento forzoso de su población, destrucción del aparato productivo, sanitario, educativo, empresarial y de todo aquel que haya podido existir, es harto difícil y complicada.

Y es en el reconocimiento de esa tragedia y de las implicaciones que ha tenido y puede seguir teniendo para muchos países del hemisferio occidental, particularmente España, que nace VOCES para la Libertad y la Democracia.

VOCES para la Libertad y la Democracia, nace para promover la dignidad humana a través de valores como la libertad individual, la justicia, la subsidiariedad y la responsabilidad; y así, defender la democracia como la mejor forma de gobierno para garantizar la estabilidad y el desarrollo de los países.

VOCES para la Libertad y la Democracia está conformada por personas que creemos en el estado de derecho, la Constitución, las leyes y las instituciones. Creemos que, gracias a la democracia es posible reforzar valores, solventar necesidades y alcanzar el desarrollo y la prosperidad que la sociedad merece, creemos en el ejercicio de la política como vocación de servicio hacia los demás, en la obligación del gobierno de ofrecer equidad en las oportunidades para que los ciudadanos puedan desarrollar su máximo potencial procurando que la única limitante sea la propia libertad de decisión o capacidad de los individuos.

VOCES para la Libertad y la Democracia nace como un intento de responder a los retos y amenazas que enfrenta Occidente y que se presentan en la forma de movimientos y partidos políticos de ideología neocomunista financiados por distintas organizaciones públicas y privadas, así como por regímenes autoritarios que en algunos casos están vinculados con el crimen organizado y el terrorismo internacional y cuyo último fin es, limitar las libertades individuales y generar nuevos modelos de control social y empobrecimiento colectivo.

VOCES para la Libertad y la Democracia nace para proponer alternativas que respondan a retos como el intento de socavar y debilitar el ordenamiento jurídico, la Constitución y las instituciones en el hemisferio occidental, así como la alteración de la identidad de los pueblos a través de discursos populistas por parte de personas, colectivos y partidos políticos que, manifiestan su simpatía y cercanía con dictaduras como la cubana y la venezolana.

También nos proponemos participar en la creación de propuestas para el fortalecimiento de un liderazgo político que sea capaz de generar un cambio efectivo y positivo en el rumbo de los países del hemisferio occidental.

Esto y más, nos compromete a fomentar la organización ciudadana y darle voz a través de alianzas con personas, instituciones, plataformas, partidos y organizaciones públicas y privadas, nacionales e internacionales que compartan nuestros valores y visión para trabajar en pro de un futuro próspero y de progreso para todos. 

Las razones antes expuestas y nuestro compromiso, nos lleva a definir los siguientes objetivos:

  • Establecer y fortalecer relaciones bilaterales con asociaciones e instituciones públicas y privadas en los ámbitos político, económico y social en Europa y América que nos ayuden a organizar una red de acción y difusión que abarque el hemisferio occidental.
  • Promover cambios positivos y beneficiosos para la ciudadanía mediante la defensa de la democracia como forma de gobierno y el rescate y la defensa de los valores antes expuestos en aquellos países donde hayan sido limitados o cercenados como es el caso de varios países de América Latina (especialmente Cuba y Venezuela), a través de sinergias, cooperaciones y asociaciones con instituciones públicas y privadas.
  • Denunciar y apelar a la responsabilidad de los líderes políticos sobre el peligro que conlleva el avance de regímenes totalitarios y neocomunistas inspirados en la Revolución Cubana y cuya influencia ha terminado afectando a todos los países del hemisferio.

Pero es imposible que estos objetivos los podamos alcanzar solos, es necesaria la suma de muchas voces y voluntades que quieran sumar y ser parte de este proyecto; es por eso, que queremos invitarlo a usted y aquellas personas que usted crea que pueden contribuir para el desarrollo de programas, proyectos, e ideas que se unan y nos ayuden a lograr los objetivos antes planteados.

La lucha por el bienestar de las personas, por la libertad y; en definitiva, por un mundo justo y de mayores oportunidades para todos dentro del respeto a las leyes, es una lucha que no se limita a una comunidad o a un país en particular, es una lucha global, que requiere el fortalecimiento de redes civiles de trabajo.

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