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Investigación y especiales

Javier Rupérez: ¿Dónde estamos? Parte 4 de 5

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la moncloa consejo de ministros donde estamos javier ruperez parte 4 de 5

“Restaurar la reputación, recuperar la confianza” son una serie de artículos que Factores de Poder comenzó a publicar a partir del lunes de esta semana.

Esta es la cuarta de cinco entregas que tratan sobre el estado político actual del Reino de España bajo la óptica de Javier Rupérez, con la edición y adaptación de nuestro equipo editorial para ser compartidas con nuestros seguidores a lo largo de estos días de asueto de Semana Santa.

La primera entrega está disponible para su lectura haciendo click en este enlace.
La segunda entrega está disponible para su lectura haciendo click en este otro enlace.
Lea la tercera entrega, que está disponible para su lectura haciendo click en este otro enlace.

Restaurar la reputación, recuperar la confianza por Javier Rupérez. Parte 4 de 5

¿Dónde estamos?

por Javier Rupérez, desde España

El prestigioso Real Instituto Elcano ha publicado en el mes de febrero de este año su anual “Policy Paper”, esta vez titulado “España en el mundo en 2021: perspectivas y desafíos”. En la página 13 del texto se puede leer lo siguiente:

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”No es fácil proyectar fuera con cierta solvencia ni gestionar una diplomacia sin sobresaltos cuando, desde el seno del propio Gobierno, el socio menor [Unidas Podemos] da la razón nada menos que a la autoritaria Rusia en un incidente entre los ministros de Asuntos Exteriores de los dos paises a cuenta de la calidad democrática de España”.

Y aunque el mismo documento afirma que los niveles de prestigio internacional de España se mantienen con respecto a los ya conocidos en 2019 —7,50 sobre 10— en su página 16 se afirma:

  ”…mientras en el nivel interno no se superen el actual clima de crisis socioeconómica, los problemas de legitimidad política de sus instituciones y la conflictividad territorial en Cataluña, la posición internacional de España seguirá siendo mucho más débil de lo que le corresponde por potencial”.

En su evaluación sobre España, “Freedom House” escribe:

“El sistema parlamentario español cuenta con elecciones multipartidistas competitivas y una transferencia pacífica del poder entre los partidos rivales. El estado de derecho prevalece, y las libertades civiles son generalmente respetadas.

Aunque la corrupción política sigue siendo una preocupación, los políticos de alto rango y otras figuras poderosas han sido procesados con éxito.

La legislación restrictiva adoptada en los últimos años representa una amenaza para las libertades de expresión y de reunión sólidas. Un movimiento separatista persistente en Cataluña representa el principal desafío al sistema constitucional y a la integridad territorial del país”.

El 12 de febrero de 2021 el diario “El Mundo” abría su portada con un titular a tres columnas que rezaba “Diplomáticos acusan a Iglesias de ayudar a quienes dañan a España”.

javier ruperez parte 4 como nos ven - factores de poder diario el mundo portada 12 de febrero de 2021

En el interior, el artículo correspondiente, firmado por Marisa Cruz, titulaba de nuevo a toda página “Alarma diplomática por el daño de Iglesias en el exterior” e incluía —sin citar a sus nombres— a varios diplomáticos españoles en activo expresando su malestar y preocupación por las palabras del Vicepresidente del gobierno español.

Algunas de sus opiniones: ”Lo peor es la utilización que de las afirmaciones de iglesias hacen y harán  Puigdemont, sus abogados y sus seguidores”; “Indultos, amnistía, modificaciones a la baja de tipos penales de sedición y rebelión, y ahora Rusia y Podemos alineadas para denigrar la condición democrática de España”; ”En la antigua marca España se trabajaba insistentemente en los rankings de democracia gestionados en su mayoría desde el mundo anglosajón, que no es precisamente el que más simpatías nos profesa y, pese a todo siempre, se nos incluye entre los 25 paises con democracia plena, por delante de Francia e Italia.

Costaba mucho trabajo lograr eso y ahora Iglesias lo desmonta y tira por tierra esa labor. A los embajadores especialmente en plazas difíciles, y Rusia es solo el primer ejemplo, nos pone en una posición imposible. Despues llegarán Venezuela, Nicaragua, Cuba, Argentina, Ecuador…Lo utilizará todo aquel que quiera perjudicarnos”.

En su edición del 6 de febrero de 2021 el diario ABC, en una doble página dedicada a la política exterior española de la que afirmaba que perdía “peso en el mundo”, titulaba “Joe Biden ignora a Pedro Sánchez en sus contactos con líderes extranjeros” e incluía los nombres de 36 líderes extranjeros con los que hasta esa fecha el nuevo presidente americano había mantenido contacto telefónico desde que resultara elegido.

Entre ellos no se encontraba el nombre del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Un mes más tarde esa conversación telefónica seguía sin producirse.

El 1 de marzo, “El Economista” titulaba “Sánchez deja a España en desventaja al no formar parte de los primeros contactos de Biden” y aunque señalaba que finalmente había tenido lugar una conversacion telefónica entre el nuevo Secretario de Estado americano Blinken y la ministra Laya el 16 de febrero—40 países más tarde y tras 22 días de haber comenzado las conversaciones—, las cuentas económicas pendientes entre las economías de los dos países, fundamentalmente centradas en los abusivos aranceles que cargan las exportaciones españolas a los Estados Unidos, estaban sin cauce de resolución en gran parte, presumía la información, por la falta de influencia española en ese y en otros terrenos.

javier ruperez la moncloa parte 4 de 5 donde estamos - factores de poder
Palacio de La Moncloa

Cabe recordar, aunque no tenga estrictamente cabida temporal en estos datos y detalles, que cuando Trump, ya tras las perdidas elecciones, decidió reconocer la soberanía marroquí sobre el Sahara occidental, España, que como potencia colonial habia poseído el territorio, tuvo noticia del tema por las informaciones de los medios periodísticos.

Existen indicios para creer que Francia si estaba al corriente de la decisión de la Casa Blanca.

Aunque no conste su literalidad, y sólo contemos al respecto con alusiones confidenciales, no es dificil imaginar el contenido de los informes que los diplomáticos extranjeros del área euro atlántica están enviando a sus capitales para describir los perfiles de un gobierno como el actual español, único por sus características ideológicas y programáticas en toda el área, y definido en lo fundamental por sus inclinaciones tradicionalmente asociadas al tercermundismo bolivariano y a la estatalización progresiva que en sus momentos conoció la Unión Soviética y hoy practica, desde hace ya sesenta años, la isla de Cuba.

 Esos informes, que en el futuro, una vez desclasificados, habrán de servir   para documentar la anomalía del momento, tal y como ha hecho Isabel Burdiel en su biografía de Isabel II al utilizar con precision y abundancia los que a Londres y París hacían llegar desde Madrid los respectivos embajadores, están ya condicionando las reacciones y conductas de los respectivos gobiernos en todos los ámbitos de las relaciones bilaterales y multilaterales y no precisamente en un sentido positivo para la proyección de la presencia y de los intereses españoles.

El español es en la actualidad un gobierno que encuentra mal acomodo en las normas habituales del mundo europeo, democrático y occidental, imprevisible en sus prioridades y propuestas y en consecuencia necesario de tratar con cautela no exenta de recelo y cuidado. 

Baste con recordar que en un terreno tal delicado como el de la división de poderes, en que sigue reinando Montesquieu, los órganos correspondientes de la UE hicieron llegar a las instituciones españolas su desacuerdo con las iniciativas gubernamentales para seleccionar a los miembros del Consejo General del Poder Judicial.

No vaya a ser que, encontrándose en el extremo opuesto del espectro ideológico, el gobierno actual español acabara como los actuales polaco y húngaro, firmemente llamados al orden por las instancias europeas por su inclinación a despreciar los principios elementales del funcionamiento democrático.

Algo similar está ya ocurriendo con los aparatos occidentales de inteligencia, remisos a mantener con sus homólogos españoles la normal fluidez de informaciones que hasta ahora, con la relativa excepción de los años en que Zapatero ocupó la Moncloa, había sido la norma habitual de comportamiento.

Baste recordar que en el mes de febrero de 2020, en una decisión sorprendente, el Vicepresidente segundo del gobierno, Pablo Iglesias, a petición y presión propia, y entre cuyas competencias no existe ninguna relacionada con la política exterior, de seguridad o de inteligencia, fue admitido como miembro integrante de la Comision Delegada para Asuntos de Inteligencia, bajo cuya supervisión actúa el Centro Nacional de Inteligencia, CNI, la institución operativa central de todo el sistema.

Las informaciones periodísticas sobre la cuestión subrayan que con ello Iglesias tendría acceso a todos los “secretos de Estado”. Son públicas y notorias las relaciones de variado tipo que Iglesias mantiene o ha mantenido con Irán, bajo cuyo patrocinio dirigió un programa televisivo en una emisora privada, y con Venezuela, país de antiguo cercano a la formación política que encabeza el Vicepresidente.

Como conocida es su adhesión al llamado “Foro de São Paulo”, agrupación de la izquierda latinoamericana bajo la permanente presencia y liderazgo de Cuba y Venezuela. Circunstancias todas ellas que explican las reticencias operativas con que los servicios occidentales de inteligencia contemplan actualmente sus relaciones con sus colegas españoles. E incluso, según se va sabiendo, las mismas cautelas con que estos últimos protegen y cuidan sus fuentes de información y todo aquello que de ellas adquieren.

Siendo harto sensible la percepción que desde el extranjero se pudiera tener de la situación política, institucional y socioeconómica que España conoce en estos momentos, y las consiguientes derivadas en términos de reputación y confianza, no resulta extraño que el diario “El País”, publicara el 20 de febrero de 2021 una entrevista con el encargado de negocios americano en España, Conrad Tribble, segundo de una embajada que en este momento todavía no tiene primero, tras el cese del embajador que había sido nombrado por la administración Trump.

El titular de la pieza pone en boca del entrevistado una expresión contundente:” No tengo preocupación por la estabilidad de España”. Pero la letra pequeña del texto tiene connotaciones diferentes. A la pregunta del periodista sobre “¿Cómo ve la situación de España?” el entrevistado se torna cauto y dice:” Soy diplomático. No tengo observaciones sobre la política española ni sobre decisiones que tome el pueblo español”.

Todo ello tras responder cuidadosamente a la inquisitoria periodística motivada por la falta de conversación entre los dirigentes de los dos países. “España no ha perdido peso” dice Tribble, pero no puede precisar cuando Biden llamará a Sánchez, o cuando empezará la solución del tema de los abusivos aranceles sobre productos españoles o como enfocará la administracion Biden la cuestión del Sahara occidental. Podría llegar a ser el perfecto libro de estilo para encauzar las diplomáticas respuestas hacia un país que no está en los primeros puestos de atención, o de interés, o de calidad. Y

 que, falto de opciones mejores, tiene como única opción la de escuchar las prudentes declaraciones del encargado de negocios de una embajada.

javier ruperez parte 4 en factores de poder

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