Constitución de 1978, el valor para una España en democracia y libertad

por Eugenio Narbaiza, desde España

Este domingo 6 de diciembre, se cumple el cuadragésimo segundo aniversario de la aprobación de la Constitución Española, mediante referéndum en el que millones de españoles hicieron de esta Carta Magna su visto bueno al inicio de un nuevo camino de ilusión, esperanza de futuro, en democracia y libertad.

Esta ley de leyes que nos dimos los españoles después de 40 años de dictadura, fue el motor y combustible imprescindible para situar a la sociedad española en un estadio que le correspondía sociológica y políticamente, porque tanto durante su elaboración, como en el periodo de transición previa a su aprobación, la unidad de objetivo, la democracia en libertad y el consenso de todos, fue el eje de la consolidación de una renovada nación que se abría al mundo.

Jóvenes llenos de esperanza en el futuro, maduros que olvidando un doloroso pasado derivado de la confrontación entre hermanos, dejaron de lado sus diferencias para construir, aprendiendo, una democracia en libertad, siendo libres para opinar e iguales para decidir, con una mirada de ilusión en el futuro que normalizara una España frenada por una guerra y sus consecuencias, que había destruido los valores de una España de todos.

Además de la sociedad española, este proyecto fue capitaneado por dos personas decisivas para su consolidación y éxito, S. M. El Rey Juan Carlos I y el entonces presidente del gobierno Adolfo Suárez.

Constitución española de 1978 - factores de poder - la verdad está de moda

 Ambos se caracterizaron por un trabajo descomunal, en pro del diálogo, la concordia, la participación de todos y sobre todo, con el espíritu de colocar a esta, nuestra España, en su posición y camino natural, es decir, en la gran nación que ha sido y es a lo largo de su historia, desde su diversidad, pero unida, desde el respeto al diferente pero con una firmeza y decisión clara de prosperar en libertad.

Te puede interesar



Conseguidos estos objetivos con notable éxito, aunque no sin dificultades, como han sido ese cáncer político llamado ETA, que ha generado 857 muertos que se han convertido en un referente moral y ético para la sociedad, dos intentos de golpe de estado, uno en 1981, desde la intolerancia nostálgica, y otro en 2018, protagonizado por los separatistas catalanes, que odian a España desde sus ensoñaciones independentistas, España ha avanzado fuerte y consolidada hacia el futuro, sin que el relevo natural que ha tenido la Monarquía, de la mano de Felipe VI, haya tenido más trascendencia que la generacional, con nuevos modos y maneras, de un monarca que en apenas cinco años, se ha convertido en la referencia para todos, por su capacidad, demostrando ser un servidor del estado y en un rey de todos y para todos.

Ahora bien, si hay algo que estropea ese camino natural en los objetivos de una nación, suelen ser en ocasiones quienes rigen desde la política los destinos de esta, nuestra España, por ambición de poder y por mantenerse en el poder a costa de lo que sea.

Esa es la sensación que muchos sectores están teniendo cuando desde minorías mayoritarias, usan la legitimidad que les han dado sus votos, para hacer lo contrario de lo prometido a los españoles, sin importarles dañar valores tan imprescindibles como la independencia judicial, el derecho a una libertad en la enseñanza, incluso debilitando la propia monarquía, atendiendo a intereses personales o con aquellas formaciones que reconocen públicamente su ansia de romper España, lo que no ha formado parte del contrato social firmado en las promesas establecidas en unas elecciones y sin que los ciudadanos, conocieran ni esos apoyos, ni esas intenciones.

Pero ante eso, solo cabe Constitución para la defensa de la Constitución, siendo vigilante una sociedad civil a la que les pertenece, porque la Carta Magna no debe tener ideología y si valores que la conviertan en el eje del desarrollo democrático en libertad, de todos y para todos, porque en sí misma, es y representa a España y los españoles, sin que pueda ser modificada salvo con el consenso de todos y el diálogo de todos, como proyecto común, porque ese es su fin, su esencia y el motivo de su existencia. Democracia en Libertad de todos, con todos y para todos.

constitucion de espana factores de poder la verdad esta de moda
Constitución española de 1978 Imagen: Wikimedia Commons

Lo contrario, sería romper sin justificación las necesidades de una sociedad, que en estos momentos, empieza a estar preocupada porque teme perder su esencia, es decir, el consenso de todos, para beneficio de todos, lo que empieza a ser cuestionado por modos, maneras y compañías que configuran un eje de gobierno, que desconcierta y con actos, nada aceptables desde los intereses de España.

Homenaje a la Constitución Española

Cuatro personalidades de la vida política, diplomática, jurídica y de la judicatura española, Javier Ruperez (diplomático), Ramón Rodríguez Arribas (ex vicepresidente del Tribunal Constitucional y Magistrado), Joaquín L. Ramírez (ex Senador y miembro de la Comisión Constitucional del Senado) Carlos Lacaci (Abogado y familiar de víctima del terrorismo) analizan para un programa especial de Agárrate en FACTORES DE PODER el balance de los 42 años de vida de la Constitución Española, aprobada por los españoles en referéndum el 6 de Diciembre de 1978

Síguenos en nuestras redes sociales

Estamos en Facebook como Factores de Poder & Patricia Poleo Oficial
También estamos en Instagram como Factores de Poder & @PattyPoleo.
Mira todos nuestros vídeos y suscríbete a nuestro canal de YouTube Factores de Poder
Tenemos un canal de Telegram muy activo donde puedes leer nuestro contenido al momento de su publicación.
Somos Factores de Poder: Donde la verdad está de moda.