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Investigación y especiales

5 Cuentas de café en TikTok que avivarán tu amor por la cafeína

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5 cuentas de cafe - Factores de Poder

Presentamos 5 cuentas cafeteras de tiktok que hacen que el café, bebida estimulante con cientos de millones de entusiastas alrededor del mundo es un nicho que une. Desde los Cafés de Economía con Eugenio Narbaiza en nuestro canal de YouTube hasta Fuera de Orden o Agárrate suelen ser acompañados con un café para su disfrute, producción y edición.

Top 5 Cuentas de café en TikTok que te despertarán la pasión por la cafeína

5. Macchiato de chocolate y berry de CoffeeFanatics

@coffeefanatics

CHOCOLATE 🍫 strawberry 🍓 macchiato #valentinesday #valentinesdaygift #love #coffee #chocolate #chocolatecoveredstrawberries

♬ L O V E – Michael Bublé

4. El cafecito matutino de Coffee_er

@coffee_er

#coffee #diy #foryou #fyp

♬ original sound – emileeflood

3. El alto nivel de estética de The Rookie Barista

@therookiebarista

It’s Monday. 🙃 #coffee #coffeetiktok #cimderella #brandy #rodgersandhammerstein #chanel #smeg #espresso

♬ «Cinderella Waltz» – Rodgers + Hammerstein’s Cinderella Original Broadway Orchestra

2. Tanner Colson Coffee te enseña cómo hacer café

@tannercolsoncoffee

Inverted or Classic? What’s your go-to? #specialtycoffee #aeropress

♬ Jazz – Aylior

1. Después que veas el café que Caffeinication prepara, querrás uno

@caffeinication

Salted Vanilla Honey Cold Brew..too good to be true👀🤤🍯😍 #caffeinication #stepbystep #coffee #itwasntme

♬ Claire de Lune – Ave Maria

Recuerda que tomar una taza de café al día es un hábito vinculado con una buena salud cardiovascular según un estudio avalado por la American Heart Association.

5 cuentas de cafe en tiktok - Factores de poder
5 Cuentas de Café en TikTok — Factores de Poder

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Investigación y especiales

Maduro como el Deng Xiaoping caribeño

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Maduro como el deng

Por Manuel de la Cruz, desde España

Hace un par de años —rodeado de un generalato afeminado y corrupto— Nicolás Maduro dejó colar entre sonrisillas el orgullo que le inspiraba el ser conocido por sus adversarios como el «Stalin del Caribe«. Una bravuconada fantoche, propia de nuestros tiranuelos.

No dudo que tanto Josef Stalin como Nicolás Maduro compartirán habitación en la historia por su común gusto cuasi vocacional de asesinar inocentes, siendo ambos promotores de la cosmovisión socialista. Sin embargo, el tirano georgiano cuenta entre su historial oprobioso el mérito de haber librado una guerra auténtica; mientras que el procónsul de Cuba apenas se ha visto amenazado por idealistas con escudos de cartón.

Puede que el frondoso bigote que a ambos retrata sea una cortina para ocultar tantos rumores eróticos, y que, los excesos de ambos respondan a una estrategia para evitar ser relegados al puesto de un histórico segundón sea frente a Lenin, sea frente a Chávez. No interesa profundizar en esos paralelismos más bien anecdóticos.

El paradigma político en Venezuela está suspendido en un trance no convencional, las fuerzas vivas de la otrora Tierra de gracia terminaron sometidas por el yugo de las fuerzas ocultas. Lo telúrico ya no conspira porque domina: tras asaltar el Estado, los revolucionarios convertidos en oligarcas tienden puentes con centros de poder en todo el orbe afines a la imposición del gobierno global.

Venezuela es un enclave geopolítico demasiado importante como para ser dirigido por un sicario regordete de escasas miras. Maduro es un parapeto, un vocero sin habilidades histriónicas de la triangulación La Habana – Caracas – Pekín. Sus titiriteros  procuran preservar el hito venezolano por su posición geográfica y sus potencialidades energéticas.

Quizá, un país habituado a la miseria o el despotismo propio del Asia aceptaría sin chistar una esclavitud ideologizada como la que encarna el modelo chavista. Venezuela, cuyos habitantes se erigieron alguna vez entre los más prósperos y cultos de la región, luchó. Nuestros mártires lo demuestran.

Sospecho que las hordas comunistas son más versátiles de lo que la mayoría cree, y semejante a otros dogmas, albergan en su seno concilios y reformas con tal de mantener en la posteridad la fe en el materialismo histórico y dialéctico.

Manuel de la Cruz, Politólogo UCV

Abrumado por las continuas protestas y amenazas insurreccionales, el centro de poder decidió albergar una nueva casta política-económica lo suficientemente influyente como para calmar las aguas, pero al mismo tiempo incapaces de alzar olas por sí mismos. Esta nomenklatura socialité y socialista que il popolo conoce como boliburgueses y enchufados, responde a operaciones psicológicas y económicas repetidas en otras experiencias socialistas.

El orden soviético lejos de acabar con la explotación del hombre por el hombre, le reemplazó por la esclavitud del hombre por el partido.

La nomenclatura soviética se erigió en una auténtica casta, a la par de los antiguos brahmanes, que monopolizó la dirección de los países de la URSS. No sólo funcionarios y comisarios políticos, también aparecieron como silentes tentáculos de la logia marxista empresarios, actores, clérigos y hasta opositores.

Volviendo a Venezuela, da igual el porcentaje de empresas privadas relevantes frente a las públicas, cuando su totalidad están controladas por funcionarios del partido o por empresarios sanguijuelas de los subsidios públicos y cuya única decisión válida es aceptar so pena de expropiación y muerte, la dirección marcada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Siendo las principales fuentes de ingreso real en Venezuela la minería, los hidrocarburos y el narcotráfico; las tres dominadas por la oligarquía socialista, es estéril debatir sobre si el partido ejerce control efectivo sobre los medios sociales de producción.

Ese tema le corresponde al clero marxista-leninista y sus distintos acólitos, mentes necias que ven a Venezuela como un paraíso fiscal y anarco-capitalista solo porque cualquiera puede vender tabaco en la ventana de su chabola.

Al verdadero poder poco le importa el surgimiento de mercados diminutos y caóticos que mantienen ocupados a sus agentes en minucias. «En Venezuela puedes hacer lo que quieras», sí, mientras no sea contra la tiranía.

Visto desde la estrategia, el chavismo prefiere que el lugareño se sienta risueño por seguir importando Nutella a sobreprecio, en lugar de indignarse porque los ingresos petroleros son usados para promover candidaturas socialistas en la región.

Maduro como el Deng

Tras la muerte de Mao Zedong, uno de sus más prominentes lugartenientes se enfrentó a las contradicciones internas del partido y las distintas facciones que pretendían mantener un modelo económico totalmente centralizado. Deng Xiaoping vio más allá de la ceguera economicista, y comprendió que debía emprender reformas estructurales en materia económica para mantener a flote el proyecto socialista.

Xiaoping fundó al actual determinismo tecnológico chino con las loas al avance científico habidas en prácticamente la totalidad de la obra de Carlos Marx. Por ejemplo en la Ideología alamana (1932) encontramos que «la liberación real no es posible si no es en el mundo real y con medios reales, que no se puede abolir la esclavitud sin la máquina de vapor y la mula y, que no se puede abolir el régimen de la servidumbre sin una agricultura mejorada».

Releyendo a Mao y Marx, desarrolla la teoría de los Cuatro puntos cardinales como nuevo paradigma político del Partido Comunista de China (PCCh). Dicha tesis justifica la apertura económica como medio para igualar y superar a las vanguardias tecnológicas del mundo capitalista. Las concesiones económicas lejos de representar la caída del socialismo, como bolcheviques de salón o liberales de café hacen ver, demuestran que el orden socialista es una configuración principalmente política antes que económica.

La dialéctica histórica entre las fuerzas de la burguesía contra el proletariado, y campesinado en el caso chino, sigue estando vigente como pendón de batalla en las mentes adoctrinadas detrás de gigantes empresariales como Xiaomi o Huawei. Para ellos, la macroeconomía y el modelo de competencia y acumulación de capital son herramientas para consolidar el poderío del partido fronteras afuera. ¿Qué más da si las empresas chinas cotizan en Wall Street cuando sus presidentes son diputados del partido comunista más grande y poderoso del orbe?

En una publicación llamada Elevad el pendón del pensamiento de Mao Zedong y adheríos al principio de buscar la verdad desde los hechos (1978), Deng Xiaoping explica cómo el líder de la revolución intentó seguir el camino leninista adecuando su estrategia a la realidad objetiva en China. Aunque coincidiendo en la meta de conformar una revolución socialista, Mao apostó por alzar primeramente al campesinado y rodear después a las grandes ciudades. Una movida heterodoxa que aseguró la victoria comunista aunque contradijese la predilección de Lenin por el proletariado urbano.

Xiaoping en un ejercicio lúcido de realismo político critica el estado de atraso en que se encontraba la China revolucionaria y resume en un par de párrafos lo que será el imperativo categórico que signará por décadas el horizonte político chino:

En el mundo de hoy, nuestro país se considera pobre. Incluso dentro del tercer mundo, China todavía se considera relativamente subdesarrollada. Somos un país socialista. La expresión básica de la superioridad de nuestro sistema socialista es que permite que las fuerzas productivas de nuestra sociedad crezcan a un ritmo vertiginoso desconocido en la vieja China, y que nos permite satisfacer gradualmente las necesidades materiales y culturales en constante crecimiento de nuestro pueblo. (…) Si la tasa de crecimiento de las fuerzas productivas en un país socialista va detrás de la de los países capitalistas durante un período histórico prolongado, ¿cómo podemos hablar de la superioridad del sistema socialista? (Deng Xiaoping, 1978).

Más allá de la retórica ostentosa, Xiaoping deja entrever una lógica realista que admite la introducción de elementos económicos foráneos sin que ello suponga la capitulación de las máximas comunistas que definen el cariz de Pekín desde la guerra civil.

La relación entre el partido y la economía de mercado es netamente pragmática e instrumental. China seguirá siendo socialista siempre que el criterio político de sus mandatorios sea también socialista. Son irrelevantes los mecanismos productivos y financieros que hoy enmarcan su sistema económico.

Apunta Carl Schmitt que el soberano es aquél que decide en la excepcionalidad. Y está claro que por más empresas y oligopolios que permita el gigante asiático en sus relaciones económicas; en caso de guerra o excepcionalidad será la arbitrariedad del partido comunista encarnada en la figura monolítica de Xi Jinping, la que se imponga. ¿Quién puede objetar esta verdad?

Alguna vez conocí el planteamiento de un funcionario de alto nivel chino que decía: «para nosotros el avance socialista está, en que hace décadas nuestro pueblo hacía colas por pan, hoy lo hacen por el último iPhone». A ellos francamente les da igual la rigurosidad ideológica cuasi zelota de sus pares occidentales, reconocen que es el poder real y no la influencia económica la que decide.

Para un marxista ortodoxo, esto es una renuncia a las bases fundacionales de la dialéctica. Para la élite política maoísta, la apertura del mercado responde a la necesidad del perfeccionamiento del orden socialista: la tiranía sigue viva como único centro indisputable de poder.

De allí, que en 1979 Deng Xiaoping como estadista principal del PCCh sentara los siguientes cuatro principios cardinales:

Defensa del camino socialista.

Defensa de la dictadura democrática popular.

Defensa del liderazgo del Partido Comunista de China.

Defensa del pensamiento de Mao Zedong y el marxismo-leninismo.

Deng Xiaoping no fue un héroe ni un redentor tal y como algunos liberales descarriados sostienen. Su obra se resume en hacer irreversible el dominio del partido a través del pragmatismo económico. Jamás se retiró completamente de los asuntos públicos, de hecho, su influencia estuvo hasta sus últimos años en forma de tentáculos y operadores afines a su proyecto generacional.

Bajo la sombra de Xiaoping, China recrudeció su oscuro Estado policial, aumentó la esfera biopolítica de la opresión a través de su ley de un solo hijo, y permitió la masacre de disidentes como la tristemente sofocada Revuelta de Tiananmén (1989). Todo mientras sus lugareños estaban entretenidos con las innovaciones importadas de occidente.

Sostengo que la izquierda internacional a través de sus órganos de poder colegiado (Foro de Sao Paulo, PSUV, PCCus, PCCh, etc), instrumentaliza el mandato de Maduro para introducir reformas económicas con factores financieros afines al centro de poder (oligarquía roja, banqueros, etc), para perfeccionar una transición futura entre el caos distópico que caracteriza a la revolución bolivariana y una autocracia de criterio político socialista pero de economía mixta. Venezuela va rumbo a una transición, sí, pero desde la barbarie chavista a la rigurosa arbitrariedad del modelo chino

Pocos darán cuenta de este pacto crematístico, estarán ocupados buscando divisas para comprar en el nuevo bodegón que la familia Cabello instaló en el vecindario.

No cabe duda que habrá más pan. Y que como varios de mis correligionarios todavía en Venezuela me dicen, «se encontrará de todo». El problema radica en la falta de memoria de la sociedad, que atraída por los bienes de importación olvida que quién los distribuye está adscrito al cartel narcotraficante de los soles.

Como no destruyamos la pérfida revolución chavista en la inmediatez, atestiguaremos su existencia perpetua. Ya llevan dos décadas tiranizando a Venezuela, de nosotros depende que no sea un siglo.

¿Qué hacer? Como alecciona Maquiavelo, es imposible ir contra un príncipe poderosísimo cuando se carece de fuerzas. Quién todavía se encuentre en Venezuela hará bien en resguardarse y conspirar en las sombras sin exponerse innecesariamente.

Los que estén en el exilio, seguir con la labor de ser las voces de todos aquellos atrapados en la vorágine. ¡Pero también los brazos y las piernas! Como no organicemos la Reconquista real de Venezuela, no quedará país que liberar.

—Manuel de la Cruz es politólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela

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Investigación y especiales

El traje nuevo de Gloria Álvarez, o la crónica de un debate ‘horribilis’

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debate gloria laje

Por Silvio Salas*

«¿Vos ya hiciste el diagrama de Nolan?».

  • Gloria Álvarez, 2021

El pasado domingo 21 de febrero la politóloga guatemalteca y el politólogo, licenciado en filosofía y escritor argentino Agustín Laje protagonizaron un encuentro telemático destinado a discutir el aborto. La cita pop-lítica, a pesar de suscitar una enorme expectativa y de contar la “moderación” (pronto veremos el porqué de las comillas) del conocido economista Javier Milei, escaló rápidamente en un concurso de gritos donde las nociones más elementales de la buena educación brillaron por su ausencia.

Agustín Laje se preparó, expuso argumentos de fuste y citó información científica. Todo sin descuidar la dimensión ética, e incluso metafísica, tocante a un tema tan espinoso como el del aborto. Su intervención inicial, fundamentada en dos silogismos sobre el principio de no agresión (NAP), sin embargo, nunca encontró contestación de su interlocutora.

Una Gloria Álvarez muy agitada se dedicó a lo largo de una hora a apilar libros sobre su mesa, cual vulgares piezas de utilería, mientras alternaba entre las falacias ad populum (los libertarios se oponen en un 71% al aborto) y las falacias ad verecundiam (María Blanco apoya el aborto, Juan Ramón Rallo apoya el aborto, etc.). Gloria, que no es extraña a los papelones, ha quedado desnuda una vez más. Los decibeles de su tono de voz aumentaban con su impotencia.

La libertad demanda mejores defensores.

 La popularidad de Gloria Álvarez está cimentada, aparte de lo que salta a la vista, en combatir a un falso enemigo (i.e.: el populismo) y robarle una frase ingeniosilla al periodista argentino Mariano Grondona. De hecho, para cerrar el debate con Laje modificó el ya célebre “el populismo ama a tanto a los pobres que los multiplica” por “el conservadurismo ama tanto los abortos que los multiplica”.

Se requiere de un cierto talento para no expresar nada valioso durante tanto tiempo. Una corriente política está en bancarrota intelectual cuando tiene como gran referente a Gloria Álvarez. La libertad no puede ser patrimonio exclusivo del libertarismo; la libertad necesita mejores defensores. Es cosa demasiado seria.

No sólo pierde Gloria…

Un debate no puede ser analizado en términos pugilísticos, ya que cuando existe altura de ideas todos ganan. Un buen ejemplo sería el encuentro que sostuvieron Sir Roger Scruton y Terry Eagleton organizado por Intelligence Squared. En casos como el que nos ocupa, en cambio, se produce justo lo contrario: todos pierden. El primer perdedor, aunque parezca curioso, es Laje: se rebajó, se sometió a un griterío. Quizá buscando exponer el vacío argumental de Álvarez terminó exponiendo sus propias contradicciones, entre ellas la pretensión de llegar a conclusiones conservadoras a través de premisas libertarias (no es la primera vez que lo hace, así que no se trata sólo de los términos acordados). ¿Es lo suyo, acaso, una suerte de “entrismo conservador”? El segundo es Milei, un convidado de piedra. ¿Por qué aceptó moderar si, en sus propias palabras, no sabe hacerlo? Delegó su responsabilidad en otra persona que tampoco se atrevió a llamar a Álvarez al orden.

Y finalmente, están todos aquellos que, desde medios, universidades, think tanks y casas editoriales, promueven a un fraude como Gloria Álvarez. De estos últimos se ha demostrado que sólo les interesa tener una cara bonita que repita eslóganes y mensajes prefabricados con el fin de reforzar su narrativa. Ellos también quedaron desnudos.

Más allá de memes y hashtags...

Lo que debería plantearse Agustín Laje, suponiendo que de verdad está dispuesto a algo más que ridiculizar a Gloria Álvarez y generar memes en Twitter, es si vale la pena sacrificar principios fundamentales para satisfacer a un grupo minúsculo de eternos adolescentes obsesionados con Ayn Rand. Y es que, incluso desde el punto de vista electoral, los beneficios de incorporar al libertarismo en un proyecto político se presentan demasiado magros (en la última elección de EE.UU. apenas superaron el 1%). Allí es donde está el verdadero quid de la cuestión: ¿tiene sentido mantener el fusionismo, es decir, la síntesis entre libertarismo y conservadurismo tras la finalización de la Guerra Fría?

Sin la amenaza del comunismo de fondo, las diferencias entre liberales/libertarios y nacionalistas/conservadores se hacen más patentes. Un libertario considera toda intervención en la economía, dañosa (por usar un adjetivo muy del gusto de von Mises); todo principio de la moral tradicional, anticuado y descartable. Su credo, escribe Pat Buchanan en Suicide of the West, es profundamente economicista y funciona como una ideología espejo del marxismo (pues también reduce al hombre a mero homo economicus). Si el proyecto central del globalismo es la destrucción del Estado-nación, el libertarismo no tiene argumentos para frenarlo porque, entre otras cosas, defiende el “libre movimiento de personas”. El ejemplo de esto se encuentra en la propia biblioteca de Álvarez: Open Borders, de Bryan Caplan. 

El falso enemigo; ¿por qué Gloria Alvarez nunca ha sido una aliada?

«Lejos de ser la simplificación de una realidad compleja, el populismo reintroduce esa dimensión conflictual (Carl Schmitt) que constituye la esencia de lo político».

  • Adriano Erriguel

La cruzada anti-populista de Gloria Álvarez es totalmente inútil desde la lucha contra el globalismo y los consensos imperantes (incluso es contraproducente). El “populismo”, término difuso si los hay, es un comodín empleado por los defensores del statu quo contra sus adversarios. Como bien explica Aleksandr Dugin, no se trata de una ideología. Es más bien instrumento, una forma de aproximarse a la política. En lo único que tiene razón Álvarez es en llamar a Trump populista, sobre todo al de 2016 (su mejor versión). Lo importante es dejar claro que no hay nada de malo en ello. También lo son Salvini y Nigel Farage, otros destacados líderes soberanistas (el primero incluso se puso una franela donde lo admitía).

Lamentablemente, a muchas personas profundamente imbuidas de la propaganda liberal esta palabra siempre les remite a personajes como Chávez. La realidad es que populistas también fueron figuras como Poujade o Glistrup, que lideraron sendas revueltas fiscales en Francia y Dinamarca, respectivamente. Haciendo mucho más, por cierto, de lo que Álvarez hará en su vida contra los excesos del poder del Estado.

El populismo puede ser de derecha, de izquierda y, a juzgar por las recientes acciones del “liberal bonapartista” (de Benoist dixit) Emmanuel Macron, también de centro. Atacar al populismo es como atacar a un megáfono. No es malo en sí mismo; el tema es cómo y para qué se usa. Pero esto es lo que tienen los androides programados por think tanks: harán cualquier cosa por posicionar ciertas agendas, incluyendo señalar falsos enemigos. Cuando se trata de populismo es mejor escuchar a escritores como Javier Ruiz Portella. Cuando se trata de criticar a los Estados mastodónticos (que ciertamente existen) es bueno recordar que los conservadores/nacionalistas también tenemos economistas. Hay sumas que restan. Al libertarismo ramplón no tiene caso sumarlo.

*Silvio Salas, venezolano, es aspirante a escritor y estudiante de Comunicación Social.

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Investigación y especiales

Andalucía, una visión crítica

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Andalucía, una visión crítica - Factores de Poder

por Manuel Vicente Navas, desde España

Andalucía, una visión crítica

Andaluces, levantaos, pedid…” y hasta ahí entonan el himno muchos andaluces durante demasiado tiempo ya como para ser fieles al espíritu del 28-F de hace 41 años en el que la sociedad andaluza se erigía como dueña de su propio destino sin tener que seguir las directrices que les vinieran marcada desde Madrid.

Después de los 36 años de la dictadura franquista en los que imperó un férreo centralismo, el concepto de autonomía se abría paso entre los andaluces como la posibilidad de tener capacidad de decisión sobre aspectos importantes de su propio devenir.

Así fue durante el periodo inicial de construcción de la autonomía en el que Andalucía hubo de dotarse de unas estructuras jurídicas y administrativas sobre las que se asientan la Junta de Andalucía, compuesta por el Consejo de Gobierno y sus sociedades instrumentales, el Parlamento autonómico y el Tribunal Superior de Justicia, amparados por el Estatuto de Autonomía.

El proceso de constitución de las nuevas instituciones marcaba un camino que tristemente no fue seguido ni por la sociedad ni por los dirigentes que a continuación llegaron. La incorporación al Gobierno autonómico del socialista Manuel Chaves en 1990 supuso una inyección de anestesia al ímpetu autonomista y a las ansias de autogobierno de Andalucía, convirtiéndose en un mero apéndice a las instituciones centralistas que también dirigía el PSOE con la Presidencia del todopoderoso Felipe González.

Eran los albores del nuevo régimen que iba a someter a la sociedad andaluza para perdurar otros 36 años, curiosamente la misma duración que el franquista, conformando la versión ibérica del PRI mexicano.

Carente de proyecto político y con la única pretensión de mantenerse en el poder, el nuevo régimen socialista construyó un entramado de instrumentos que le permitía comprar voluntades a bajo coste por todo el territorio andaluz, y sobre todo por el extenso medio rural, que, acostumbrado a vivir al cobijo de los señoritos franquistas, buscaba otras manos que le garantizaran un sustento mínimo para subsistir.

Andalucía, una visión crítica - Factores de Poder

La dinámica esencial consistía en reclamar fondos de instancias superiores para posteriormente repartirlas entre los sectores sociales adocenados con el fin de vigorizar su conformismo y garantizarse unas redes clientelares fieles en el voto de manera que una pequeña élite afín al PSOE y su clase dirigente mantuvieran una posición de privilegio el mayor tiempo posible.

La Junta de Andalucía era la destinataria, por tanto, de las ayudas procedentes de la Unión Europea a través de programas como el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), los Fondos de Cohesión o el Fondo Social Europeo, además de otras ayudas como las procedentes de la Política Agraria Común (PAC), que reciben directamente los agricultores.

Desde la incorporación de España a la entonces llamada Comunidad Económica Europea, Andalucía ha recibido en torno a 100.000 millones de euros procedentes de los organismos comunitarios para colaborar en su modernización y convergencia con la media europea de bienestar.

 Sin embargo, esta ingente cantidad de dinero apenas ha tenido repercusión en el desarrollo de la región, como lo demuestra el hecho de que hoy en día su Producto Interior Bruto (PIB) se sitúe por debajo del 75% de la media comunitaria a pesar de en 2004 se incorporaron al club europeo países procedentes de la antigua órbita soviética.

Durante los años de régimen del PSOE, Andalucía ha asumido su condición de pedigüeña y ha hecho de la reclamación su “leitmotiv” en todos los órdenes de la vida.

Andalucía, una visión crítica - Factores de Poder

 Las clases populares se limitan a pedir trabajo a las administraciones, ya sea al ayuntamiento o la diputación provincial; éstos elevan la reclamación a la Junta de Andalucía y ésta llamará a la puerta del Gobierno central o de las instituciones europeas para seguir pidiendo unos fondos que seguirán siendo destinados a ayudas y subvenciones improductivas o al mantenimiento de vastas estructuras administrativas carentes de contribución al PIB o al aumento del nivel de renta.

De esta forma, se sucederán episodios como la pugna entre la Junta comandada por el PSOE y el Gobierno central del PP en torno a la denominada ‘deuda histórica’ durante los años 1996-2004, las masivas manifestaciones contra la PAC diseñada por el comisario Franz Fischler al inicio del siglo XXI que reducía las subvenciones, la incesante presión ante las autoridades de Bruselas para mantener a Andalucía como región Objetivo 1 con el consiguiente regocijo y alborozo de la dirigencia socialista ávida de dinero para mantener sus redes clientelares, de las que tampoco ha quedado al margen la clase empresarial.

El reparto entre sindicatos y empresarios de los fondos de la Unión Europea con los que se financiaban los cursos de formación, que debían servir para mejorar la cualificación de los trabajadores andaluces, sirvió sin embargo para que el régimen socialista pudiera presumir de una concertación social que, lejos de contribuir a la modernización de la estructura productiva andaluza, sólo servía para engordar las plantillas administrativas de los sindicatos UGT y CCOO y de la organización empresarial CEA, todos ellos complacientes con el régimen durante años. Se calcula que en torno a 3.000 millones de euros recibió Andalucía procedente del Fondo Social Europeo con unos resultados más que dudosos.

El uso de estos fondos fue objeto de investigación judicial, finalmente archivada, a la vez que se destapaba el mayor escándalo de corrupción conocido en Andalucía, perpetrado a través de los denominados Expedientes de Regulación de Empleo, instrumentos que deben servir para permitir a las empresas flexibilizar las plantillas en función de sus circunstancias.

Sin embargo, el Gobierno socialista andaluz utilizó estos instrumentos para favorecer la liquidación de empresas mediante la concesión discrecional de pensiones a los trabajadores éstas, e incluso a personas ajenas a ellas que tenían alguna relación con dirigentes del partido.

 El resultado fue la defraudación de en torno a 740 millones de euros según la Fiscalía y, en términos de economía productiva, la desaparición de centenares de empresas y un aumento considerable de las clases pasivas. La política laboral de la Junta de Andalucía gobernada por el PSOE se limitaba, pues, a conceder pensiones a trabajadores que dejaban de trabajar en lugar de ayudar a la pervivencia de las empresas y al mantenimiento de los niveles de ocupación.

El descubrimiento de este fraude masivo fue el detonante del abandono del gobierno autonómico del PSOE a principios de 2019 merced al pacto parlamentario de los partidos de centro-derecha PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox.

Cumplidos dos años desde el fin del régimen que anestesió las posibilidades de cambio en Andalucía, las señas de identidad del pedigüeño perfil andaluz se mantienen intactas: los ciudadanos siguen acudiendo a las instituciones buscando su sustento, las administraciones locales continúan recurriendo a las instituciones superiores, y la Junta de Andalucía confronta con el Gobierno central hoy en día no por motivos económicos sino por cuestiones sanitarias relacionadas con la pandemia de coronavirus que todo lo esconde.

No ha despertado en Andalucía la iniciativa emprendedora más allá de recurrentes apuntes propagandísticos expuestos por la nueva administración andaluza, la cual sigue sin ofrecer alternativas de desarrollo ni siquiera en estos momentos en los que el turismo ha dejado a la economía autonómica sin su principal referente.

El debate actual en los foros económicos andaluces se centra en cómo posicionarse en el sector turístico post-coronavirus para recuperar los niveles de actividad previos a la pandemia sin que ninguna instancia, ni pública ni privada, analice las posibilidades de buscar otro motor de desarrollo económico de mayor valor añadido que no sea el turístico.

Andalucía, una visión crítica - Factores de Poder

Ninguna administración, asociación empresarial, o institución de análisis en Andalucía ha planteado aún una estrategia que busque una alternativa en el sector industrial o de las nuevas tecnologías.

En los primeros años de la autonomía allá por la década de los 80 del pasado siglo, el gobierno regional elaboró un Plan de Desarrollo de Andalucía, uno de cuyos objetivos primordiales era la promoción de la actividad agroindustrial para la transformación y comercialización de los productos agrícolas de las fértiles tierras de esta región.

Hoy en día aún el 64% de las exportaciones de aceite de oliva se realiza a granel a países de la Unión Europea, mayoritariamente Italia, para su envasado, con la pérdida que ello supone de valor añadido.

Los últimos datos ofrecidos por la propia Junta referidos a la campaña 2018/19 reflejan que sólo se exporta embotellado un 36% del aceite de oliva andaluz, considerado como el mejor del mundo. Con ello se demuestra que aquel objetivo marcado hace 40 años aún está muy lejos de ser una realidad.

Es evidente que la indolencia cultivada durante decenas de años en la sociedad andaluza no va a desaparecer por el mero cambio de un gobierno regional, pero también es obvio que ningún camino se recorre sin dar un primer paso, que de momento se hace esperar.

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Investigación y especiales

A vueltas con la Fiscalía

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la fiscalia general del estado - factores de poder

por Cristina Ayala desde España

A vueltas con la Fiscalía

Se alinearon los astros y doña Lola por fin compareció esta semana ante las Cortes Generales, un año después de su nombramiento. El mero hecho de que haya tardado un año completo en comparecer es una muestra más de la degradación paulatina a la que el Gobierno Sanchista está  decidido a someter a las instituciones de todos.

Puede parecer una cuestión de forma sin más. ¿Qué más da un mes que un año? pensará alguno, pero no lo es.

Las leyes se hacen para que los ciudadanos las cumplan, pero son especialmente los que ocupan un cargo público quienes tienen que esforzarse en su estricto cumplimiento, porque con ello construyen los buenos usos que asientan la democracia.

Traigo a colación la importancia de las formas en una anécdota protagonizada por Manuel Fraga el 24-F del 81, cuando al día siguiente del secuestro del Congreso, y una vez abortado el Golpe de Estado, don Manuel, dirigiéndose al Presidente de la Cámara, planteó la necesidad de “levantar formalmente la sesión”, como se hace siempre que se acaba un pleno en las Cortes.

Y qué maravilla, comprobar la inteligencia política de quién por un lado respetaba las formalidades vigentes y por otro era capaz de vislumbrar lo que podía haber ocurrido en aquellos momentos de tribulación de no haber solicitado que se cerrara la sesión y qué pronunciamientos podrían haberse producido en las Cortes Generales.

Volviendo al tema de la Fiscala Generala, el día fijado para la comparecencia en Cortes fue cuidadosamente elegido por Producciones Iván Redondo, optando por el 23 de febrero, coincidiendo con la conmemoración de los 40 años del primer golpe de estado de nuestra democracia y con la celebración de sesión plenaria en el Senado y  en el Congreso.

Porque, como es bien sabido por Producciones Iván Redondo, la mejor forma de pasar disimuladamente un mastodonte en una Plaza Mayor no es otra que meter una manada completa de mastodontes. Y con eso, la comparecencia en el Parlamento de doña Lola quedaría suficientemente camuflada, como de hecho, sucedió.

fiscalia general del estado españa - factores de poder

Uno de los principios que basa las democracias liberales, consagrado hace varios siglos, es la separación de poderes. Dicha separación supuso el punto y final al absolutismo del Antiguo Régimen y fue la base para las democracias liberales, que nos han dado los mejores y más prósperos años de nuestra historia. La Fiscalía está incardinada dentro de la órbita del poder judicial y la imparcialidad y separación del Ejecutivo debería ser su principal seña de identidad.

Pues bien, la acumulación de poderes que está llevando a cabo el sanchismo va justo en la dirección contraria, en la de la vuelta a los regímenes en que todo el poder se acumulaba en torno a un solo hombre.

Ha ocurrido con el Legislativo, agravándose con la pandemia y la producción en serie de decretos leyes, pero es la misma hoja de ruta de la toma del CIS, de la RTVE, de la del Consejo de Transparencia o de este descarado asalto a la cabeza de  la Fiscalía.

Doña Lola se ha convertido así en la verdadera Comisaria Política en materia de Justicia, en la hacedora en la sombra, en la que el Ministro de Justicia es solo un peón al servicio de quien realmente ostenta el poder y la hoja de ruta para reforzar el poder absoluto del Presidente. Ella, y su bien conocida camarilla que incluye al juez Garzón y al señor de las cloacas patrias, Villarejo.

Es necesario recordar en este punto, que la Fiscalía tiene como misión constitucional la defensa de la legalidad, los derechos de los ciudadanos y el interés público, además de ostentar la acusación en los procedimientos penales.

Así de importante es la figura de la Fiscalía en nuestro derecho y Sánchez decidió concederle la cabeza de esta Institución, que debería caracterizarse por ser exquisitamente neutral, a la Ministra de Justicia más reprobada de la democracia por actuar de forma sectaria, por no defender a Llarena o por no mantener la acusación de rebelión y rebajarla a sedición.

Una vez recordado lo que hizo siendo Ministra de Justicia, veamos un par de ejemplos de lo que ha hecho este año en la Fiscalía y cómo ha demostrado que no es la Fiscalía del Estado, o sea, de todos los españoles, sino que es la Fiscalía del Gobierno.

Primer ejemplo: Recordarán ustedes que durante los primeros meses de pandemia la falta de material sanitario fue una constante y nuestro personal sanitario se encontró totalmente desprotegido para desempeñar su trabajo, tanto es así que los médicos se querellaron penalmente con el Gobierno por la falta de material que garantizase una mínima seguridad para desempeñar su tarea.

¿Adivinan de qué lado se puso la Fiscalía? Seguramente coincidirá el lector en que la Fiscalía, siguiendo ese mandato constitucional de defensa de los derechos de los ciudadanos, debería haberse puesto del lado de los médicos. Pues no…se puso del lado del Gobierno.

Segundo y reciente ejemplo: con escarnio hemos visto que los políticos presos por ejecutar un Golpe de Estado han estado haciendo campaña para las elecciones catalanas a sus anchas. Obviamente Fiscalía debió haber recurrido el régimen de semilibertad de los golpistas, pero ese recurso sólo se ha registrado una vez terminada la campaña electoral.

¿Quién lo ha ordenado así?

¿El interés general o el interés del Gobierno por contentar a sus socios de coalición?

Miren, con sinceridad, yo no quiero que la Fiscal General del Estado tenga que abstenerse de actuar en algunos temas por haber sido Ministra, lo que no quiero es tener permanentemente la sombra de la sospecha de si las decisiones que toma la Fiscalía son motivadas por interés político o solo por el legítimo interés jurídico. Y con doña Lola, suponer esa imparcialidad es un verdadero acto de fe. Y no debería.

Y es que… ya se sabe aquella entrevista en la que el candidato Sánchez se delató, porque “¿de quién depende la fiscalía? Pues eso”.

Cristina Ayala es senadora de la XII Legislatura

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Investigación y especiales

Pablo Iglesias, el vicepresidente de ‘Serie B’

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Por Alicia García Rodríguez, desde España

Pablo Iglesias se merece una serie

Una serie sin pizca de gracia, sin escenas de acción -es evidente la poca afición al trabajo del vicepresidente segundo del Gobierno español-, de frases cortas de vuelo bajo, de escenas en penumbra, a la sombra de todas las conspiraciones que intenta urdir contra la arquitectura democrática de la España nacida de la Transición y de la Constitución de 1978, la España que ha vivido, indiscutiblemente, las mejores cuatro décadas de su historia moderna.

En alguno de los capítulos, se vería a Iglesias ausente de las residencias de mayores donde miles de ancianos han fallecido durante la pandemia de COVID-19. Se le vería llegar tarde, indolente, a la declaración del primer estado de alarma que, de haberse decretado una semana antes, alrededor del 7 de marzo de 2020, habría salvado unas 23.000 vidas.

También le veríamos satisfecho al comprobar que su plan para que España se convierta en una economía subsidiada, al estilo de la Venezuela chavista o la Argentina kirchnerista, avanza gracias a la caída del 11% del PIB, la deuda pública disparada al 117% de la riqueza anual nacional, la pérdida de 100.000 empresas, de 300.000 autónomos, de 600.000 empleos y de 900.000 trabajadores en ERTE.

En otro momento de esa serie que merece el vicepresidente, aparecería con los galones de gestor de las Políticas Sociales del Gobierno mientras crecen las colas del hambre, con el ingreso Mínimo Vital sin abonar, con el reciente recorte a las pensiones de las madres trabajadoras. Él y su partido, que se dicen feministas y progresistas.

En sus andanzas audiovisuales, Iglesias estaría siempre acompañado de sus secundarios favoritos: separatistas catalanes, bilduetarras, otros comunistas y cualquiera que amenace la estabilidad de la democracia española. Siempre contrario a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, siempre atacando a la democracia, a los medios de comunicación, a la libertad de los ciudadanos, siempre despreciativo hacia los símbolos nacionales, siempre primero del lado de un rapero que enaltece el terrorismo antes que de un hostelero o un trabajador autónomo.

La serie de Pablo Iglesias sería también de tribunales, llena de jueces y abogados. La Justicia, por doquier, la Justicia que hoy está investigando al propio Iglesias, la que ya condenó a su número dos, Pablo Echenique, y a la portavoz de Podemos, Isa Serra; la que tiene imputados al número tres del partido, Alberto Rodríguez, por atentar contra la autoridad, y al cofundador de la formación, Juan Carlos Monedero, por presuntos cobros irregulares. La Justicia que está tras los pasos de la Caja B de Podemos en la Audiencia de Madrid.

Pablo Iglesias - Factores de Poder

Frente a Iglesias y a su manera de entender el servicio público a los ciudadanos, aupado por Pedro Sánchez a un lugar de la política española que pudo soñar, pero que nunca mereció, está el Partido Popular, que sigue trabajando en todos los frentes.

Con un plan de choque económico de 50.000 millones de euros para bajar impuestos, aumentar la flexibilidad laboral y aumentar la liquidez directa a pymes y autónomos, especialmente de los sectores más devastados por la crisis, como son el turismo y la hostelería. Un PP con la mano tendida para establecer un marco legal contra la pandemia, preocupado por las prestaciones de las madres, recortadas por este Gobierno antisocial.

Efectivamente, Pablo Iglesias se merece una serie, pero de serie B, porque Iglesias es la política desgarbada, la política de corbata esporádica y estrecha, como esa mirada. La política de un vicepresidente segundo, nada menos, que, de camino a asaltar los cielos, decidió hacer parada y fonda en un chalé de Galapagar que le pagamos todos los españoles y cuyas llaves le guarda Pedro Sánchez.

Pablo Iglesias es la política de la que los españoles están hasta el moño. En fin, que sí, que Pablo Iglesias se merece una serie, y que la vea solo él.

—Alicia García Rodríguez es diputada nacional del Partido Popular

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Investigación y especiales

Diálogos en Libertad: Tentaciones totalitarias en la izquierda española

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Programa Diálogos en Libertad, conducido desde España por Eugenio Narbaiza y transmitido en nuestro canal de YouTube Factores de Poder.

En este programa compartimos una tertulia sobre las pretensiones del poder en España. ¿Qué ocurre con la política española? Para comentar éste y otros temas de interés Eugenio Narbaiza invitó a un selecto grupo de mujeres a dar su opinión.

Las tentaciones totalitarias en la izquierda

Panelistas: Teresa Jiménez, Nadia Álvarez, Tina Rodríguez, Carmina Ballester, y Almudena Negro

tentaciones totalitarias de la izquierda | dialogos en libertad | eugenio narbaiza - factores de poder
Eugenio Narbaiza en una tertulia mayoritariamente femenina sobre la tentación totalitaria zurda- Factores de Poder

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